Ramón García: “Me gustaría terminar en la radio”
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El comunicador se declara ante todo ‘un hombre de radio’ (I)
“Dije que no a mi primer gran éxito en televisión, afortunadamente me insistieron”
- Es muy difícil encontrar un comunicador que sea tan auténtico en la antena de la radio como en la de la televisión. “Es que me cuesta mucho no ser yo”, reconoce
- Este bilbaíno nacido en el botxo en 1961 acaba de cumplir 40 años de actividad profesional en los medios, y pocos saben que sus orígenes y sus querencias hay que buscarlas en la radio, donde comenzó con apenas veintitrés años, ganando un concurso de DJ de Los 40 Principales en Radio Bilbao. Tras la SER, llegó Radio Euskadi, luego Punto Radio y COPE, en su última etapa en la radio, hasta ahora
- Es muchísimo más conocido por su faceta en televisión, medio que en realidad se le cruzó en el camino, pero lo que él buscaba era radio. “Por eso me gustaría cerrar el círculo haciendo radio en el final de mi trayectoria”, me confiesa
- La entrevista con Ramontxu en realidad es una conversación entre colegas, amantes de la radio. Tuvimos que ponerle tope en el tiempo, porque debía viajar a Toledo, como todos los días, de lunes a viernes, para presentar el programa “En compañía” (Castilla La Mancha TV). De no haberlo limitado, es posible que siguiéramos todavía hablando de radio. Es lo que les ocurre a los ‘enfermos’ de ‘radiofonitis’
-Siempre has reconocido que tu auténtica vocación fue la radio, desde que ganaste el concurso de DJs de Los 40 Principales en Radio Bilbao en 1983.
-Sí, siempre lo he dicho. Mi director fue Eduardo Ruiz de Velasco, al que siempre llamábamos ‘don Eduardo’.
"Hubo un quiebro en Vocento en su estrategia de Punto Radio, cambios en la dirección y la estrategia y aquello se acabó. No fueron capaces de gestionar aquel proyecto. Vocento sabe hacer periódicos regionales de enorme éxito. Pero la televisión y la radio siempre se les atragantaron. A mí me dijeron que les resultaba muy caro y yo les dije: ‘no os preocupéis, que yo tengo la vida solucionada, que sigo teniendo la tele, que os vaya bonito’, y me marché muy elegantemente. Sobre todo lo que no supieron fue crecer. Se metieron en un negocio donde no se dieron cuenta de que el crecimiento dependía entonces de las antenas (la red de emisoras), porque ahora nos podíamos defender un poco con Internet, si quieres. Pero entonces no, entonces era el poste. Y no supieron ni comprar, ni asociarse, ni nada. Y ese fue el final. Murió de éxito. Porque, estoy convencido, la emisora podía haber triunfado"
-Pura historia de la radio, Ramón, el ‘Pototo’ de la mítica pareja cómica de “Pototo y Boliche’ de Radio Madrid.
-Pues, al año siguiente de ganar el concurso, en 1984, me llamaron para sustituir a Fermín Rotaetxe. Recuerdo perfectamente a mis compañeros de entonces, Carlos Arco, el coordinador, Agustín Herránz, el difunto Germán Lázaro, Jesús Mari de la Riva, Jorge Álvarez... Ya se habían marchado a Madrid Eli del Valle y Ana Blanco.
-Te abrieron el camino a ti, que luego diste el mismo salto.
-Puedo decir, Gorka, que yo trabajé con Cuno Cuetos, una leyenda de Radio Bilbao. Cambiarle un turno a Cuno Cuetos era como la vida, ¿sabes lo que te digo?
-Nuestros grandes referentes cuando empezamos, por supuesto que lo entiendo. Ahora lo que pasa es que los referentes están prejubilados...
-Es que lo sigo recordando como lo más bonito que me ha pasado en la vida, Gorka, así te lo digo.
-La televisión te la encontraste en el camino...
-Exacto. Yo soy un tío de radio. Y te digo más: es donde me gustaría terminar. Porque es una manera de cerrar un círculo. La vida es un círculo. Y, además, radio musical, que todavía no he perdido el time de presentarla. Para mí la música es fundamental.
-Para mí también en la radio hablada, donde se echa de menos.
-Totalmente. Cuando hacía los magacines de tarde en Punto Radio y COPE, yo los regaba siempre con música. Era el pegamento para un programa de radio. Eso es, totalmente de acuerdo.
-Ya sabes que ahí se interponen los derechos de autor, que obligan a recortar al diez por ciento de la antena. Después de Los 40 Principales en Radio Bilbao das el salto a Radio Euskadi.
-Ahí tuvieron mucho que ver en el cambio Agustín Herranz, con el que trabajaba en Los 40 Bilbao, y Mikel Lejarza, director de Radio Euskadi. Agustín me llama para poner en marcha una experiencia que consistía en crear un equipo formado por DJs de Los 40 y de Radio Popular de Bilbao. Tengo que decirte que mis padres tenían negocios de hostelería y yo les ayudaba, ¡y no me daba la vida!
-Es que a lo mejor hay que recordar, Ramón, que, antes de que nacieran Los 40 principales en cadena, cada emisora hacía sus turnos de forma independiente, y a ti te tocarían turnos de madrugada, claro.
-Por supuesto, Gorka. Te tocaba el de dos a seis de la madrugada, o el de seis a nueve de la mañana... Y luego, de jueves a domingos tenía que atender los negocios familiares. Por eso te digo que no me daba la vida...
-En Radio Euskadi nacen contigo programas como “Txorromorropicotayoque”, o “La Merienda”. Empiezas a hacer contenidos. Y a Mikel Lejarza le hacen director de ETB, la televisión vasca, y vuelve a llamarte. La televisión llega a tu vida.
"Mi llegada a la televisión fue una cosa como la dinamita, explotó por simpatía, ¿no? Agustín Herránz, al que conocí en Los 40 Principales de Radio Bilbao hacía alguna cosita en Euskal Telebista, yo le acompañaba a un programa que se llamaba “Adivina quién viene esta noche” y ejercía un poco de coordinador. Y Mikel Lejarza, el director, un día me llama y me dice, mira, hemos comprado los derechos de un programa, que se llama “Tal para cual”... Y le respondo: 'Mikel, ¡que no tengo tiempo! No puedo hacerlo'. Estaba haciendo radio en Radio Euskadi y ayudando a mis padres en el negocio familiar de hostelería. Pero insistió. Y consiguió convencerme. Fíjate, el “Tal para cual”, que fue un exitazo en Euskadi"
-Sí, fue una cosa como la dinamita, explotó por simpatía, ¿no? Agustín Herránz hacía alguna cosita en Euskal Telebista, yo le acompañaba a un programa que se llamaba “Adivina quién viene esta noche” y ejercía un poco de coordinador. Y Mikel un día me llama y me dice, mira, hemos comprado un programa, se llama “Tal para cual”... Y le respondo: 'Mikel, ¡que no tengo tiempo! No puedo hacerlo'. Pero insistió. Y consiguió convencerme. Fíjate, el “Tal para cual”, que fue un exitazo en Euskadi. Y lo compaginaba con la radio.
-Te he escuchado a menudo, hablando de Mikel Lejarza, definirle como tu ‘padrino televisivo’.
-¡Es que así fue, Gorka! Luego ya di el salto a Madrid, y entré en Televisión Española.
-Y te volviste a encontrar con Mikel Lejarza, al que habían nombrado superjefe en Telecinco.
-Al primero que me llama es a mí. Yo ya estaba en TVE. Y me quiso fichar con un cheque en blanco que nunca firmé, porque yo tenía ya mi contrato con Televisión Española, y yo soy un tío fiel.
-¿Por qué pasan casi quince años hasta que recuperas el micrófono en Punto Radio, de Vocento?
-Porque no tenía tiempo para hacer radio. La tele es tan absorbente en esos años que yo hago todo en aquella época. Hacíamos tres formatos al año de televisión, el “Gran Prix”, “¡Qué apostamos!”. Y los especiales de Navidad, “Telepasión” y, por supuesto, las “Campanadas”.
-Ese es el Ramón García más conocido, con la visibilidad que da la televisión.
-Y en esa situación, como tú comprenderás, no tenía tiempo para atender un programa de radio, porque tú sabes lo que exige, si lo quieres dirigir y presentar tú. No es llegar y leer lo que te han escrito otros. No, al menos, en mi caso. Fíjate, a mí me propusieron ir a Radio Nacional de España a hacer las mañanas. Pero yo, si hago radio, hago radio.
-Te entiendo perfectamente. Hacer bien un programa de radio requiere no solo conocimiento del medio, sino sobre todo dedicación.
-Hasta que un buen día, encontré ese hueco, y coincidió con el nacimiento de Punto Radio en 2004, que puso en marcha el grupo vasco Vocento, donde tengo muchos amigos, y uno de ellos, Víctor Viguri, me propuso entrar.
-Ahí surgieron programas como ‘Punto en boca’, o “La Tarde de Ramón García”, “Siempre en domingo”... Y, cuando presentas “Protagonistas fin de semana”, con una audiencia relevante, llegó tu final, en 2011. Bueno, en realidad, era el principio del final de alguna forma también, porque financieramente Punto Radio iba fatal.
-Exacto. Hubo un quiebro, en la propia Vocento, cambios en la dirección y la estrategia y aquello se acabó. No fueron capaces de gestionar aquel proyecto. Vocento sabe hacer periódicos regionales de enorme éxito. Pero la televisión y la radio siempre se les atragantaron. A mí me dijeron que les resultaba muy caro y yo les dije: ‘no os preocupéis, que yo tengo la vida solucionada, que sigo teniendo la tele, que os vaya bonito’, y me marché muy elegantemente.
-Y en 2013 se cerró y las emisoras se alquilaron a COPE. Muy triste.
-Sobre todo lo que no supieron fue crecer. Se metieron en un negocio donde no se dieron cuenta de que el crecimiento dependía entonces de las antenas (la red de emisoras), porque ahora nos podíamos defender un poco con Internet, si quieres. Pero entonces no, entonces era el poste. Y no supieron ni comprar, ni asociarse, ni nada. Y ese fue el final. Murió de éxito, Gorka. Porque, estoy convencido, la emisora podía haber triunfado.
-Saliste de Punto Radio, e hiciste la mudanza a COPE, allá por el 2012.
-Sí, empecé en local, por las mañanas, y luego pasé a las tardes, que estaban muy mal. Me costó remontarlas Dios y ayuda, y al final las saqué adelante. Muy orgulloso de aquella época.
-¡Que también terminó, en 2015!
-Sí, yo ya tenía más televisión ahí pendiente y volví otra vez a la tele. Ese ha sido un poco el periplo de radio.
(Continúa...)

