Gorka Zumeta: “Cuando me echaron de la SER decidí quedarme en la radio”
- El periodista donostiarra Gorka Zumeta, editor de esta web dedicada a la radio y al audio, ha sido entrevistado por Javier del Castillo en su sección “Fuera de micrófono” en el digital The Objective
- Una entrevista en la que ha hecho un repaso de su trayectoria profesional, que comenzó en Radio San Sebastián, de la Cadena SER, empresa en la que posteriormente se trasladó a su central en Madrid, y trabajó durante casi un cuarto de siglo
- El papel de los jóvenes en la radio, la crisis de credibilidad que nos atenaza, el consumo de radio como hábito, la recién llegada ‘radio a la carta’, el divertido mundo de los gazapos y el “Estupidiario”, los riesgos de la radio en el futuro coche conectado y la ideologización de la radio y su identificación con opciones políticas han sido algunos de los temas abordados en la charla
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| Gorka Zumeta, el editor de esta web, con el periodista Javier del Castillo (Fotografías The Objective) |
"Hay una brecha generacional. Hay nativos digitales y otros que no somos nativos digitales. Somos, como mucho, aprendices de lo digital. De hecho, la radio sigue siendo analógica. La radio por internet, medida por el EGM, tiene tres millones y pico de oyentes. Estamos en un 13% de audiencia que escucha la radio a través internet. ¡Y han pasado treinta años desde que tenemos radio por internet! ¿Por qué ocurre esto? Pues, porque hay una generación que no se ha acercado a la radio. La radio es un hábito. Te levantas por la mañana, vas al baño o a la cocina, enciendes la luz y pones la radio. El lugar donde más se escucha la radio hablada es en la casa"
Como profesional y estudioso del medio, Gorka Zumeta analiza
en esta entrevista las preocupaciones y los retos que tiene planteados la
radio española en estos momentos, entre ellos: las nuevas tecnologías, la
brecha generacional y el envejecimiento de la audiencia, que afecta
principalmente a las cadenas generalistas. A este donostiarra, de carácter
sosegado y afable, se le nota de lejos su pasión por la radio. Podría
estar hablando de sus experiencias y de cómo está evolucionando el mundo de la
radio horas y horas. De ahí su extrañeza cuando le digo que tenemos que ir
terminando.
Afirma que “muchos jóvenes descubrieron con el apagón de
abril del año pasado la existencia de unos aparatitos a pilas llamados
‘transistores’”, desde los que se contaba lo que estaba pasando. También
explica los beneficios que tiene para la radio la polarización. La tensión
y la mala leche, en su opinión, aumentan el consumo de radio.
En cuanto a los magacines de la mañana, subraya la existencia
de presiones, a la vez que confiesa que el “creador y protagonista de todo
lo que vino después fue Luis del Olmo”. Iñaki Gabilondo y Carlos
Herrera han sido sus alumnos aventajados.
-Tenía muchas ganas de que vinieras, entre otras
cosas, porque haces una página web [www/gorkazumeta.com] muy interesante para los amantes de la
radio. Tiene información, entrevistas, opinión…
-Hay de todo. Cuando en 2010 me echaron de la
SER, decidí quedarme en la radio. La radio había sido, y sigue
siendo, mi vida. Así que dije: ‘Tengo que inventar algo para mantenerme
conectado a la radio’. Al principio, era un blog que fue creciendo poco a poco.
-Comenzaste en Radio San Sebastián, emisora de la Cadena
SER, en los años ochenta.
-En 1988 se convocó una plaza para redactor en Radio San
Sebastián. Me entero de aquella circunstancia, me presento y la saco. Y, a
partir de ahí, empieza mi historia en la SER. Fueron años muy duros.
-Porque trabajabas en la redacción de Informativos,
claro, y los atentados de ETA eran frecuentes.
-Teníamos la dinámica de atentados, reivindicaciones,
funerales, homenajes y amenazas completamente asumida. Dos años después, mi
propio director, Ramón Gabilondo, me ofreció venirme a Madrid para
ocuparme de la sección de Cultura. En aquellas circunstancias, era un balón de
oxígeno. Me vine, teóricamente, para seis meses y llevo aquí toda la vida.
"Decían de Antena 3 de Radio que era la emisora más erótica, porque despertabas con "El primero de la mañana” y terminabas el día con “Polvo de estrellas”. Sin duda, “El primero de la mañana”, con Antonio Herrero, rompió los esquemas. Fue una auténtica ruptura en la forma de hablar, en la forma de dirigirse a los oyentes. Supuso una gran apertura, hasta el punto de que Antena 3 superó en audiencia a la omnipotente Cadena SER, y se produjo su compra, por parte de PRISA. La operación Conde de Godó, que todos conocemos.
-¿Cómo fue tu aterrizaje en la sede central de la SER,
donde estaba Iñaki Gabilondo?
-Después vino su hermano, Ramón, para hacerse cargo de la
dirección de Programas y Operaciones y me reclamó. Estaba en Informativos y
pasé con Ramón a Programas. A mí me recibió, nada más entrar por el pasillo, el
entonces director general de la SER, Eugenio
Galdón. Llegué a Madrid como Paco Martínez Soria, con la
maleta de cuerdas. Sólo me faltaba la gallina. El cateto que
llega con la txapela calada, desde San Sebastián. También estaba
allí Augusto Delkáder, responsable de Informativos. Había una mesa
al fondo y oí que alguien me decía: “Gorki, Gorki, vente para aquí”.
Ese señor era Carlos Herrera que estaba haciendo entonces el
programa “Las coplas de mi SER”. Con los años, como uno no deja
deudas, va dejando amigos por el camino. No me puedo quejar, en absoluto, de
los colegas ni de la buena gente que hay en el mundo de la radio.
-Buena parte de tu trayectoria transcurre en la SER, al
lado de Ramón Gabilondo. ¿La figura de su hermano Iñaki le impidió ser más
reconocido?
-Fue director de Radio San Sebastián, director
de Radio Bilbao y de todo el circuito de la SER en Vizcaya. También ha
sido director de Programas y Operaciones de la Cadena SER y concluyó
su carrera profesional como adjunto a la Dirección General. Es una
trayectoria muy importante. Yo, con Ramón, tenía una conexión absoluta desde el
principio y la sigo teniendo. Hasta hace poco, hemos estado haciendo
una sección con Pepa Fernández en “No es un día
cualquiera”, de Radio Nacional. Una sección dedicada a los gazapos de la
radio. Los Gabilondo, además de ser donostiarras y compartir con ellos la nacencia, son
muy buena gente. Nunca han olvidado quiénes son ni de dónde vienen. Pertenecen
a una familia muy modesta, en la que los padres tuvieron que sacar
adelante a nueve hijos. Eso no se les ha olvidado nunca. Es muy fácil trabajar
con ellos. Muy fácil. Evidentemente, Iñaki es el gran referente. Un
referente fundamental, y el más conocido de los hermanos, pero luego están
Ramón y Pedro, que fue subdirector de El Diario Vasco.
-Publicaste con Ramón un libro que se tituló El Estupidiario, en el que se recogían gazapos de la
radio.
-Fueron dos libros, Javier. Después del exitazo del primero,
la editorial nos publicó una segunda entrega. El libro se acompañaba de una
casete. Creo que el interés del libro estaba más en la casete. Para qué
vamos a engañarnos. Luego, había una transcripción, un comentario jocoso,
etc. La idea fue de Iñaki Gabilondo. A raíz de uno de los libros
que se habían publicado sobre Iñaki, creo que “Ciudadano en la
Gran Vía” (Editorial Aguilar), empezó a contar anécdotas de gazapos de
radio y a la editora se le encendió la bombilla. Iñaki le dijo: “Yo no te lo
voy a escribir, porque no tengo tiempo, pero sé quién te lo puede hacer”.
Se lo dijo a su hermano Ramón y este nos llamó a Luis del Val y
a mí para hacer el primer libro.
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| Gorka Zumeta en los estudios del digital The Objective |
-Sí, sí, son verdaderas coladas. Muchos de los gazapos
son didácticos. Te enseñan lo que NO hay que hacer en el mundo de la radio. Son
una escuela. Al final, vas sacándole punta a todo ello.
En la radio contemporánea —la que se está haciendo ahora mismo— todos hacen lo que se inventó un señor llamado Luis del Olmo. Lo reconoce Iñaki Gabilondo: “Fue el inventor de todo. El inventor del camino que luego otros transitamos”. Lo dice así Iñaki y es verdad. Luis crea el magacín radiofónico. Procede del mundo del entretenimiento y tiene que asumir la parte informativa. Iñaki era fuerte en la parte informativa y débil en la parte del magacín. Cuando los dos empiezan —esa batalla de ahora comenzamos a las ocho y luego a las siete y después a las seis—, se crean los grandes programas ómnibus de la mañana que todavía se mantienen. Los magacines matinales son herencia del señor Iñaki Gabilondo y del señor Luis del Olmo. El protagonista y creador de todo lo que vino después fue Luis del Olmo. Hay que citar también a Jorge Arandes, pues supone la base de toda la radio que se sigue haciendo hoy en España"
-¿Qué diagnóstico haces de la radio en estos
momentos?
-No hay más que asomarse
al Estudio General de Medios (EGM) para darse cuenta de que hay casi
23 millones y medio de personas mayores de catorce años que escuchan la radio de
lunes a viernes. Son cifras oficiales. Si ponemos en duda la
fiabilidad del EGM, otro de nuestros deportes nacionales, no tenemos a qué
asirnos. El EGM representa la planificación publicitaria de toda la
radio. Afortunadamente, la medición de la audiencia se hace cada tres meses,
porque la radio sería muy diferente, si tuviera un tipo de medición
similar al de la televisión. La tiranía de la audiencia se impondría y
haríamos otra radio diferente. Al hacer la encuesta cada tres meses, da
tiempo a que una programación se asiente; a que un programa crezca y conecte
con sus oyentes. Desde este punto de vista, ahora mismo la radio está muy
bien. ¿Por qué tiene grandes audiencias? Habría que hablar de una enorme
tensión política y de la necesidad de consumir radio hablada. En la
radio musical hay que tener en cuenta la amenaza de las plataformas y
la competencia bestial que sufre por la nueva forma de consumo de radio. Me
refiero a la radio bajo demanda: el pódcast y las plataformas de la
música. La radio tiene amenazas. Una de las más graves es que la
radio en los coches aparecerá en una pantalla, junto a 15 o 20 iconos más.
Es decir, ya no va a ser tan intuitiva.
-La edad media de los oyentes de la radio generalista
ronda los 50 años. ¿Por qué los jóvenes pasan de ella?
-Hay una brecha generacional. Hay nativos
digitales y otros que no somos nativos digitales. Somos, como mucho,
aprendices de lo digital. De hecho, la radio sigue siendo
analógica. La radio por internet, medida por el EGM, tiene tres
millones y pico de oyentes. Estamos en un 13% de audiencia que
escucha la radio a través internet. ¡Y han pasado treinta años desde que
tenemos radio por internet! ¿Por qué ocurre esto? Pues, porque hay una
generación que no se ha acercado a la radio. La radio es un hábito. Te
levantas por la mañana, vas al baño o a la cocina, enciendes la luz y
pones la radio. El lugar donde más se escucha la radio hablada es en
la casa.
-La radio se resiste a los cambios. ¿Prefiere no correr
riesgos?
-Virgencita, virgencita, que me dejen como estoy. Carlos
Herrera se marchó de Onda Cero a COPE y se llevó con él a casi
un millón de oyentes en el primer EGM. Fue algo espectacular. La radio se
juega muchísimo dinero en las mañanas. Es el prime time. Experimentos
con gaseosa, no con el principal sustento de una emisora que
es la programación matinal. El deporte del fin de semana, la noche un
poco, pero está clarísimo que donde está el cogollo de los ingresos es
en la mañana. Ahí poca broma.
-¿Hay relevo para las grandes estrellas de la radio, Luis
del Olmo, Iñaki Gabilondo o José María García? Quedan Carlos Herrera, Carlos
Alsina y Federico Jiménez Losantos.
-Y los que vengan después. Estamos viendo ya movimientos, con Aimar Bretos, en la SER, que hace una extraordinaria “Hora 25”. Con Rafa Latorre, en “La Brújula de Onda Cero”, Jorge Bustos ha entrado en COPE, para sustituir y complementar a Carlos Herrera. Hay movimientos de gente que, lógicamente, tiene que ir entrando porque empiezan a faltar profesionales que asuman esos tramos horarios. Y me parece muy bien. Además, el resultado es muy bueno. A Aimar le va bien, como a Rafa, que ha subido un montón; como ha subido también el tramo de Jorge Bustos en la COPE. Se están integrando muy bien en esa forma de hacer radio, en esa cultura radiofónica, donde los boomers somos la audiencia mayoritaria. En algún momento —y no está muy lejos—, Carles Francino, Àngels Barceló, y el propio Carlos Herrera, desaparecerán y se producirá el relevo. Por mucho que diga Herrera, llegará un momento en que decida irse a la playa. El problema no es el relevo en los comunicadores, que tampoco es sencillo, sino el relevo de los oyentes. ¿Qué va a ocurrir con la audiencia de radio cuando desaparezcamos por el ciclo vital? ¿Habrá un relevo generacional de oyentes? Creo que no. Tal y como van las cosas, no pueden mantenerse los números que tiene ahora la radio. Será una radio menos millonaria en audiencia y, probablemente, menos relevante e influyente. Yo lo veo así, humildemente.
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| Un momento de la entrevista con Javier del Castillo |
-Las empresas, como te ocurrió a ti en la SER, prescinden de profesionales con experiencia. ¿Es por una cuestión económica o porque sus gestores desconocen el medio y sólo miran la cuenta de resultados?
-No vas desencaminado. Durante un tiempo era al revés. Tú en Onda Cero tuviste de directores a Fernando Ónega y a Javier González Ferrari. Son palabras mayúsculas. Se anteponía el criterio periodístico al criterio económico. Eso ha cambiado, porque las circunstancias han cambiado. Ahora, el mundo empresarial está dirigiendo sus pasos hacia los beneficios y las oportunidades. Con la llegada de Eugenio Galdón a la SER, cambia el ciclo de la SER de Eugenio Fontán a la SER del Grupo Prisa. Rápidamente, es relevado por el periodista Augusto Delkader. Y eso se nota. Como pasó con Daniel Gavela. Son distintos criterios de funcionamiento. También es cierto que esos directores periodistas tienen luego a un director financiero que les dice: “Hasta aquí y hasta aquí”. En el caso de Atresmedia, Ramón Osorio no es periodista. Es un gestor. Y, en el caso de Prisa, hay un fondo de inversiones mayoritario en el accionariado que está buscando beneficios. No nos olvidemos. Un grupo, como Prisa, con una deuda cercana a los 800 millones de euros, heredada de la OPA a Sogecable, ¡cómo va a tener criterios periodísticos! Tienen criterios de supervivencia económica.
-Manolo Ferreras, al que conoces bien, decía aquí, en “Fuera de micrófono”, que algunos jefes le impedían hacer los programas fuera del estudio. ¿Hay miedo a abrir los micrófonos a los oyentes?
-Cuando se produce un gran acontecimiento, una tragedia,
la radio se convierte en un medio casi imprescindible.
-Pero, ¿quién conecta la radio inmediatamente? Nuestra generación. Los jóvenes no lo hacen. Volvemos a los hábitos. La radio ha perdido el trono de la inmediatez. Ya no es la que te da las noticias.
-Recuerdo la noche de los transistores, cuando
el 23-F.
-Sin duda, pero eso fue en el año 1981.
-... el día del apagón, en el que la radio era lo único
que no se apagaba.
-Con el apagón, muchos jóvenes descubrieron los
transistores. Ese aparatito que va a pilas. ¡Anda!, si es una
radio la que te cuenta lo que está pasando. Subieron el volumen de la
radio en los coches para que la gente que se
arremolinaba alrededor pudiera escuchar lo que estaba pasando.
Eso es la radio. Ese es el protagonismo de la radio. Pero, quien
enciende la radio para escuchar una noticia es nuestra
generación. La generación de los mayores, pero no los más
jóvenes, porque no tienen ese hábito. A través de las redes sociales o
a través de san Google, recibimos el titular de la
noticia, pero la radio es el siguiente medio al que se
recurre para confirmarla. La radio, además, sigue siendo el
medio más creíble. Ese es su principal patrimonio. Como pierda ese
patrimonio, la radio está perdida.
"Hay una dispersión de canales, incluso de oyentes. Te encuentras con gente que te dice: la radio ya no se escucha. No se escucha como antes, pero se escucha más que antes. El pódcast y la conexión a la carta no tienen el control de cifras de oyentes de radio que sí se tiene con el EGM. Esto es un problema. El EGM ya ha introducido datos de streaming y, por tanto, datos reales de audiencia. Datos que no son producto de una encuesta. Por lo tanto, la precisión del EGM es ahora mayor. El siguiente paso, en el que están trabajando, es cómo cuantificar la audiencia del pódcast. Son retos que tiene que seguir la radio para cuantificar su audiencia. Como decía aquel, lo que no se puede cuantificar no existe"
-¿Cómo influye en la radio la polarización política que
estamos viviendo? ¿Hasta qué punto obliga a las emisoras a estar en uno de los
dos bandos?
-Creo que a la radio le viene bien la polarización,
porque genera tensión; genera demanda de información y también mala
leche. El consumo de radio hablada aumenta. En cuanto a
la ideologización de la radio —yo estoy aquí y tú estás
allí—, es fruto de esta situación. Me parece algo peligroso. Hay una
encuesta del CIS [Centro de Investigaciones Sociológicas] que asocia a la
SER con el centroizquierda, a la COPE con el centroderecha o
derecha, y a Onda Cero con el centroizquierda o
centroderecha, depende del comunicador que haga el
programa. Eso provoca también una división en la
audiencia. Si tú eres del PSOE, tienes que escuchar la SER. Si
eres del PP, tienes que escuchar la COPE. Pues, no. En este
momento, es muy recomendable escuchar todo y leer todo lo que
puedas para formarte tu propia opinión. Porque estamos llegando al
punto en el que nos están poniendo las orejeras y eso no puede
ser. Es enormemente peligroso. En una sociedad democrática, hay
que decir: ‘yo no estoy de acuerdo con lo que dices, pero defiendo tu
libertad para decirlo’. No ir a por ti, porque no piensas como
yo es propio de una sociedad primitiva. Estamos volviendo hacia
atrás, en ese sentido.
-¿Quién es, para ti, el profesional más importante de la
historia de radio en España?
-Es muy difícil decirlo. En la radio contemporánea —la que
se está haciendo ahora mismo— todos hacen lo que se inventó
un señor llamado Luis del Olmo. Lo reconoce Iñaki Gabilondo: “Fue
el inventor de todo. El inventor del camino que luego otros transitamos”.
Lo dice así Iñaki y es verdad. Luis crea el magacín radiofónico.
Procede del mundo del entretenimiento y tiene que asumir la parte
informativa. Iñaki era fuerte en la parte informativa y débil en la
parte del magacín. Cuando los dos empiezan —esa
batalla de ahora comenzamos a las ocho y luego a las siete y después
a las seis—, se crean los grandes programas ómnibus de la mañana que
todavía se mantienen. Los magacines matinales son herencia del señor Iñaki
Gabilondo y del señor Luis del Olmo. El protagonista y creador de todo lo
que vino después fue Luis del Olmo. Hay que citar también a Jorge
Arandes, pues supone la base de toda la radio que se sigue
haciendo hoy en España.
-Respecto al adelanto horario en los magacines de Luis
del Olmo y de Iñaki Gabilondo, creo que algo de culpa tuvo Antonio Herrero,
con “El primero de la mañana”, que hacía en Antena 3 Radio.
-Me haces recordar un dicho muy bueno. Se
decía que Antena 3 Radio era la cadena más erótica, porque
empezabas con “El primero de la mañana” y
terminabas con “Polvo de estrellas” (risas). Sin duda, “El
primero de la mañana”, con Antonio Herrero, rompió los esquemas.
Fue una auténtica ruptura en la forma de hablar, en la forma de
dirigirse a los oyentes. Supuso una gran apertura, hasta el punto de que
Antena 3 superó en audiencia a la omnipotente Cadena SER, y se produjo su compra, por
parte de PRISA. La operación Conde de Godó, que todos conocemos.
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| Gorka Zumeta respondiendo a las preguntas de Javier del Castillo, en su "Fuera de micrófono" |
-¿Por qué no se ha consolidado en España la radio digital, el DAB [transmisión digital de audio, por sus siglas en inglés], y sí lo ha hecho en Inglaterra?
-En Inglaterra, ahora mismo, es el canal que tiene más
demanda. Suma un 42% en el último estudio de RAJAR (equivalente
a nuestro EGM). La radio digital ha hecho que la oferta de
radios aumente. Y no solamente eso, sino que la oferta
radiofónica dirigida a un público específico, sobre todo
juvenil, está consiguiendo que una nueva generación se acerque a
la radio. Hay emisiones de radio en directo que se difunden simultáneamente por
YouTube. Como muy bien dices, el Reino Unido es el país más
avanzado en el desarrollo de la DAB. En España se corrió
demasiado. Fue más una operación política del gobierno de José
María Aznar. Se concedieron rápidamente frecuencias de
DAB a determinados grupos. Grupos que no tenían una vida tan
larga en radio, como la tenían Atresmedia, la COPE, la SER o
Radio Nacional. Se introdujeron en el sector nuevos grupos de
comunicación, como Unidad Editorial, Recoletos, e Intereconomía... Pero la
SER no tenía frecuencia para todos sus productos: Cadena Dial, 40
Principales, etc. ¿Cómo van a apostar la SER, COPE y Antena 3 por un
nuevo canal en el que no iban a estar presentes todos sus
productos? Además, nuevos operadores iban a competir con
ellos en igualdad de condiciones, dentro de ese nuevo escenario.
-En las concesiones, tanto de emisoras de radio como de
televisión, ¿influye demasiado la política?
-Sin duda. Pero la DAB permite que todas las cadenas tengan sus productos en toda España. Eso ahora no ocurre en la FM.
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| Una charla sobre la radio entre dos amantes del medio, Gorka Zumeta y Javier del Castillo |
-Los políticos intervienen en la selección de colaboradores y tertulianos de las propias cadenas de radio.
-Siempre hay una tensión y un enfrentamiento
tácito entre el presentador del programa de la mañana y sus jefes. Si eso está
engrasado y funciona bien, el programa funcionará y la cadena funcionará.
Cuando se produce un enfrentamiento o un choque de intereses, la cosa tiene que
orientarse hacia un lado o hacia otro. Todos hemos conocido a directores
generales que dijeron: a ese me lo tienes que quitar. No, yo no voy a
quitarlo. Te corresponde a ti, como director general. Siempre ha
habido presiones. Uno de los mejores periodos de RTVE fue durante la
presidencia de Luis Fernández. Había sido mi director de
Informativos. Luis dedicó todo su mandato a parar las presiones. Pero esas
presiones del poder se van a producir siempre. Sobre todo, en las emisoras
afines ideológicamente al partido que en ese momento esté en el Gobierno.
"Lo que más echo de menos es el directo. Salir delante de un micrófono, como el que tenemos aquí, sin red. Es la vida misma. Estoy hablando con el que está al otro lado. Y eso no lo tiene, ni lo va a tener nunca, el pódcast. La radio sería el pescado fresco y el podcast el pescado congelado. Pero hay que recordar que hay pescados congelados muy buenos"
-Radio Nacional de España ha ido perdiendo audiencia en
los últimos años. ¿A qué se debe esa caída?
-En RNE ha habido bandazos. Cada director ponía a quien
creía conveniente. Que tenían derecho, pero la radio necesita un tiempo
para adaptarse e ir creciendo. No se puede cambiar todas las temporadas el
programa de la mañana, que es donde se la juega una emisora. RNE tuvo a Alfredo
Menéndez, ahora a Juan Ramón Lucas… Esos bandazos desorientan
completamente al oyente. Los pobres abuelos, los pobres oyentes de Radio
Nacional, terminan totalmente desorientados.
-Después de tantos años en la radio, ¿echas de menos
ahora el micrófono?
-Lo que más echo de menos es el directo. Salir delante de un
micrófono, como el que tenemos aquí, sin red. Es la vida misma. Estoy
hablando con el que está al otro lado. Y eso no lo tiene, ni lo va a tener
nunca, el pódcast. La radio sería el pescado fresco y el podcast el pescado
congelado. Pero hay que recordar que hay pescados congelados muy buenos.
-El consumo de radio se realiza actualmente a través de
distintos sistemas.
-Hay una dispersión de canales, incluso de oyentes. Te
encuentras con gente que te dice: la radio ya no se escucha. No se escucha
como antes, pero se escucha más que antes. El pódcast y la conexión a la
carta no tienen el control de cifras de oyentes de radio que sí se tiene
con el EGM. Esto es un problema. El EGM ya ha introducido datos de streaming y,
por tanto, datos reales de audiencia. Datos que no son producto de una
encuesta. Por lo tanto, la precisión del EGM es ahora mayor. El siguiente
paso, en el que están trabajando, es cómo cuantificar la audiencia del pódcast.
Son retos que tiene que seguir la radio para cuantificar su audiencia. Como
decía aquel, lo que no se puede cuantificar no existe.
-Al final, lo importante es llegar a más gente, por
distintos canales.
-Lo que yo creo que peligra es el directo. Antes, el directo
era el leitmotiv, el atractivo de la radio; levantarte por la
mañana y escuchar las noticias. Eso ahora ya no es suficientemente atractivo.
Los que hemos vivido esa radio, que no tenía un hijo menor, como hoy es el pódcast, no
acabamos de entenderlo. Pero es ley de vida. Carlos Herrera decía que
se iba a los programas de Luis del Olmo para ver cómo hacía la radio.
Ahí empieza realmente la carrera de Herrera, que dejó la medicina, para
dedicarse a la radio.
-Esta
entrevista en The Objective.
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