José Miguel Azpiroz: "La radio son sensaciones; si consigues que el oyente las sienta, has hecho bien tu trabajo"
- Creció entre micrófonos, aprendió a caminar en una emisora de radio, cubrió guerras desde Oriente Próximo y los Balcanes, vivió en primera línea algunos de los acontecimientos más dramáticos de la historia reciente —como la invasión de Irak o los atentados del 11-M— y hoy sigue defendiendo el mismo oficio con el que soñaba de niño
- José Miguel Azpiroz repasa, a regañadientes (no le gusta ser entrevistado, prefiere entrevistar) más de cuarenta años de trayectoria profesional en una entrevista concedida al magnífico programa "Lo contó la radio", dirigido por Diego Fortea, en Onda Cero, en el verano de 2026, en la que reivindica la esencia del medio: la humildad, el rigor informativo y la capacidad de emocionar al oyente
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| José Miguel Azpiroz frente al micrófono verde de Onda Cero (Fotografía Onda Cero.es) |
En el año 2004, José Miguel Azpiroz le hizo la prueba de acceso a un jovencísimo Rafa Latorre. "Era un Rafael Latorre muy joven, muy pipiolo, recién llegado a Madrid, pero al que ya se le veían las hechuras y ya apuntaba maneras, porque era un chaval extraordinariamente preparado. No solo para la radio, intelectualmente estaba preparadísimo. ¡Fíjate las vueltas que da la vida. Yo lo tuve allí de becario y ahora es mi jefe. Algo he hecho mal, algo he hecho mal, muy mal" (sonríe)¿Qué ha pasado? No, no, pero... Lo vale, hombre. Es que somos muy amigos, porque después de estar juntos en la COPE estuvimos juntos en Puntos Radio también. Vamos a hablar de Puntos Radio.
La mejor escuela sigue siendo la radio local
Con apenas dieciocho años comenzó a trabajar en Radio
Popular de la Sierra (Madrid). Aquella etapa, asegura, fue la auténtica
universidad del periodismo. Mientras hoy muchos jóvenes aspiran a incorporarse
directamente a grandes cadenas nacionales, Azpiroz reivindica el valor de las
pequeñas emisoras. "En la radio donde verdaderamente aprendes es en la
radio local”. Y explica por qué. "Porque haces de todo. Haces
noticias, haces deportes, te mandan a las fiestas del pueblo, a una capea de
toros...". Aquella versatilidad terminó convirtiéndose en la mejor
preparación posible para afrontar cualquier reto profesional. No había
especialización; había oficio. Una filosofía que sigue defendiendo cuarenta
años después.
Los maestros del rigor informativo
Tras varios años en Radio Popular dio el salto a la COPE,
donde coincidió con algunas de las grandes figuras del periodismo radiofónico
español. Entre todas ellas destaca dos nombres que marcarían su carrera: Fernando
Ónega y, especialmente, Manuel Antonio Rico. No duda cuando le
preguntan por él. "Probablemente fue mi mejor maestro, junto con mi
padre”. Azpiroz describe a Rico como un profesional extremadamente
exigente, obsesionado por el rigor y por el lenguaje radiofónico. "Exigía
la misma entrega, la misma precisión y el mismo rigor”. Aquella escuela le
enseñó que la radio no consiste únicamente en contar noticias, sino también en
saber narrarlas utilizando silencios, sonidos y emociones. Rico, recuerda,
"manejaba el medio radio como nadie".
La guerra: ir, contarlo y regresar
Muy pronto dejó la redacción para convertirse en enviado especial.,Su primera gran cobertura llegó durante la Guerra del Golfo. Después vendrían los Balcanes, Bosnia, Croacia, Serbia, Cuba o México. Más de treinta viajes a escenarios informativos que terminarían convirtiéndolo en uno de los corresponsales de referencia de la radio española. Sorprende escucharle hablar de aquellos momentos sin épica. Explica que durante los bombardeos apenas había tiempo para pensar. "Lo que te preocupa es tener un teléfono cerca para poder mandar la crónica." El miedo aparecía después. "Me temblaban las piernas cuando ya pasaba todo”.
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| José Miguel Azpiroz en su tiempo en Punto Radio del Grupo Vocento (Fotografía Punto Radio, coloreada por Chat GPT) |
De todas las enseñanzas adquiridas en aquellos años resume una que considera esencial para cualquier corresponsal. "Hay que ir, hay que contarlo bien y hay que volver”. Tres verbos que resumen una manera de entender el periodismo y que, según explica, determinan el éxito o el fracaso de una cobertura. Si no consigues llegar, no has hecho tu trabajo. Si llegas y no lo cuentas bien, tampoco. Y si no vuelves, concluye, "tampoco es un éxito la operación”.
Cuando Javier Fernández Arribas abandonó la dirección de informativos de Punto Radio, José Miguel Azpiroz le sucedió. Sí, sí, me tocó, me tocó. No me hizo ninguna ilusión, te lo advierto. No, no estoy hecho yo para esto. Para ocupar esos cargos hay que saber organizar, hay que saber imponerse y yo soy uno más de la redacción, ¿sabes? Entonces duré lo que duré, que fue un año, porque a mí lo que me interesa es hacer buena radio. Yo no sé de presupuestos, yo no sé de relaciones. Hay que saber echar broncas y yo no sé echar broncas. Y encima juntaron las dos responsabilidades: informativos y programas, pero bueno, esto fue por una cuestión presupuestaria, creo yo, porque ya Punto Radio iba cuesta abajo"
Bagdad y la noche en la que cayeron tres mil bombas
Uno de los momentos más impresionantes de su carrera llegó
durante la invasión estadounidense de Irak en 2003. Aquella noche retransmitía
en directo mientras Bagdad sufría un masivo bombardeo. Escuchar hoy aquellas
grabaciones continúa sobrecogiendo. Azpiroz recuerda que permanecía conectado
con la antena mientras los misiles caían sobre la ciudad. "Están
cayendo pepinos y están cayendo muy cerca”. Sin embargo, asegura que en
aquellos primeros momentos apenas sintió miedo. "Yo estaba
absolutamente tranquilo”. Solo con el paso de los días comprendieron que
los periodistas también podían convertirse en objetivo militar. Aquellas
conexiones en directo forman ya parte de la historia reciente de la radio
española.
El 11-M y una reflexión sobre cómo informar
Azpiroz también recuerda la cobertura de los atentados del
11 de marzo de 2004. Mientras los redactores se distribuían por Madrid para
cubrir la tragedia, él fue destinado a cubrir una rueda de prensa en el
Ministerio del Interior. Su reflexión, más de veinte años después, resulta
especialmente significativa. Considera que aquella mañana la cadena COPE, con Federico
Jiménez Losantos, que presentaba “La Mañana”, apostó más por el
debate político que por el trabajo de los periodistas desplazados sobre el
terreno. "La estrategia informativa consistió más en la opinión que en la
información”. Una afirmación pronunciada sin estridencias, pero que constituye
una de las autocríticas más interesantes de toda la conversación y una defensa
implícita del periodismo de calle frente al exceso de tertulia.
La aventura de Punto Radio: una gran idea que nunca llegó
a convertirse en una verdadera cadena
En septiembre de 2004 José Miguel Azpiroz aceptó uno de los
mayores retos profesionales de su carrera: participar desde el primer día en el
nacimiento de Punto Radio, el ambicioso proyecto radiofónico impulsado por
Vocento para competir con las grandes cadenas nacionales. El proyecto reunía un
elenco difícilmente igualable: Luis del Olmo, Concha García Campoy, Ramón
García, Josep Pedrerol, Julia Otero o María Teresa Campos, entre
otros grandes nombres de la radio española. Sobre el papel parecía una apuesta
ganadora.
Sin embargo, el tiempo demostraría que el talento no siempre basta. "No había cadena. Había emisoras, pero no había una estructura de cadena ni un mando único que impusiera el criterio de cadena”. En su opinión, cada emisora terminó defendiendo sus propios intereses, sus compromisos comerciales y su programación local, sin llegar nunca a construir un verdadero proyecto común. "No hubo un verdadero espíritu de cadena, ni hubo capacidad desde Madrid para crearlo”. Es una de las reflexiones más lúcidas de toda la entrevista porque trasciende el caso concreto de Punto Radio y explica una de las claves que diferencian a una gran cadena nacional de una simple suma de emisoras.
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| Carlos Herrera con José Miguel Azpiroz, padre, el gran referente de José Miguel Azpiroz, y el que le inculcó el amor por la radio, y el oficio (Fotografía COPE.es) |
Marcharse antes de que el barco terminara de hundirse
Azpiroz dirigía los servicios informativos cuando comenzó el declive definitivo de Punto Radio. La gran parrilla inicial se había ido deshaciendo poco a poco y todos intuían que el proyecto tenía muy poco recorrido. "Sabíamos que aquello estaba agonizando", recuerda. La situación terminó siendo especialmente delicada cuando la dirección le encargó elaborar la lista de profesionales que debían abandonar la empresa dentro de un expediente de regulación de empleo. Su reacción fue inmediata. En lugar de señalar a otros compañeros, decidió incluirse a sí mismo entre los primeros afectados. "Los primeros que nos pusimos en esa lista fuimos Rafa Latorre y yo”. Era una forma de evitar que otros tuvieran que tomar aquella decisión por ellos y, al mismo tiempo, abandonar un proyecto cuyo final consideraban inevitable. "Sabíamos que aquello estaba llegando a su fin”. Azpiroz insiste en que no fueron despedidos. Simplemente entendieron que era el momento de marcharse. Y resume aquella salida con una frase cargada de dignidad profesional. "Supimos marcharnos; nos fuimos por la puerta grande”. Una decisión que el tiempo terminó confirmando, ya que apenas un año después Punto Radio desaparecía definitivamente.
"A la gente joven hay que tratarla bien, porque yo recuerdo aquellos años cuando empecé y se pasa muy mal. Y si te toca un soplagaitas de jefe que está mal encarado todo el día, pues te puede marcar ya. Y puede incluso hacer que muchos tiren la toalla y abandonen. Aquí estamos para ayudar. Aquí hemos venido a divertirnos. A trabajar, pero a divertirnos"
"Yo quiero hacer buena radio"
Durante aquella etapa también asumió responsabilidades
directivas, compaginando la dirección de Informativos y Programas. Sin embargo,
reconoce sin rodeos que nunca se sintió cómodo ejerciendo funciones ejecutivas.
No porque le faltara experiencia, sino porque su vocación siempre estuvo
delante del micrófono y junto a la redacción. "Yo soy uno más de la
redacción”. Admite que dirigir personas exige habilidades que no todos los
periodistas poseen. "Hay que saber organizar, hay que saber imponerse”.
Y añade una confesión tan sincera como poco habitual: "A mí lo que
me interesa es hacer buena radio”. No le atraían los presupuestos, las
reuniones o la gestión empresarial. Su verdadera pasión seguía siendo el
periodismo.
La humildad como principal lección del oficio
Después de cubrir guerras, trabajar con algunas de las
mayores figuras de la radio española y acumular más de cuatro décadas de
experiencia, podría esperarse un discurso cargado de solemnidad. Sucede
exactamente lo contrario en el caso de José Miguel Azpiroz, que rechaza
cualquier tentación de convertir el periodismo en un ejercicio de vanidad. Durante
la conversación con Diego Fortea, recuerda que incluso en los escenarios más
dramáticos ha conocido compañeros que regresaban creyéndose héroes por haber
pasado unos días en un conflicto armado.
Su conclusión es rotunda. "Somos lo que somos”. Y
añade una de las frases más contundentes de toda la entrevista: "Hay
que ser humilde. En esta profesión, si no eres humilde, eres un cantamañanas”.
No es una reflexión improvisada. Es una idea que atraviesa toda su trayectoria
profesional y que explica también su manera de relacionarse con las nuevas
generaciones de periodistas.
Los jóvenes no necesitan jefes; necesitan maestros
Pocas declaraciones resumen mejor la personalidad de José Miguel Azpiroz que las dedicadas a los becarios. Cada verano acostumbra a despedir la temporada mencionándolos uno por uno en antena. No es un gesto protocolario. Es una convicción. Recuerda perfectamente las dificultades que vivió cuando comenzó en la profesión y considera una obligación moral facilitar el camino a quienes llegan detrás. "A la gente joven hay que tratarla bien”. Su argumento resulta demoledor. "Yo recuerdo aquellos años cuando empecé y se pasa muy mal”. Por eso rechaza los estilos autoritarios. "Si te toca un soplagaitas de jefe que está mal encarado todo el día, puede marcarte e incluso hacer que muchos tiren la toalla”. Frente a esa actitud propone otra muy distinta. "Aquí estamos para ayudar”. Y concluye con una frase que resume toda una filosofía profesional. "Aquí hemos venido a divertirnos”. No se trata de frivolizar con la información, sino de recordar que el aprendizaje también debe construirse desde el respeto, la cercanía y el compañerismo.
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| José Miguel Azpiroz, siempre pegado a un micrófono (Fotografía Punto Radio) |
"La radio son sensaciones"
La conversación concluye con una definición de la radio que
resume cuarenta años de profesión. Azpiroz rechaza una visión exclusivamente
informativa del medio. Para él, la radio no consiste únicamente en transmitir
noticias. Consiste, sobre todo, en provocar emociones. "La radio son
sensaciones”, defiende. Desarrolla esa idea con una claridad
extraordinaria. "Si tú consigues que la persona que te está escuchando
sienta algo; no solamente te escuche, sino que sonría, llore o se emocione,
entonces lo estás haciendo bien”. Da igual que se trate de un informativo o
de un magacín. Lo importante es establecer un vínculo emocional con quien
escucha. Porque, como afirma en una de las mejores definiciones de toda la
entrevista, "La radio es de ida y vuelta”. Y concluye: "La
gente la tiene que sentir dentro”.
Son palabras pronunciadas por un periodista que ha informado
desde los bombardeos de Bagdad, desde los Balcanes, desde el México de la
transición política o desde las grandes redacciones nacionales, pero que sigue
creyendo que la esencia del medio permanece intacta: la capacidad única de
acompañar, emocionar y establecer una relación íntima con el oyente.
40 años defendiendo el oficio
La entrevista de José Miguel Azpiroz en Lo contó la radio
no es únicamente un recorrido por cuatro décadas de historia de la
radiodifusión española. Es, sobre todo, una reivindicación de los valores que
han sostenido al medio durante generaciones: el aprendizaje desde abajo, el
rigor informativo, la humildad, el trabajo en equipo y el compromiso con
quienes empiezan.
Después de haber convivido con algunos de los nombres más influyentes de la radio española, de haber cubierto guerras y acontecimientos que forman parte de la memoria colectiva, Azpiroz no se presenta como un veterano dispuesto a impartir lecciones, sino como un profesional que sigue considerándose "uno más de la redacción". Quizá esa sea la mejor explicación de por qué, después de más de cuarenta años de oficio, continúa siendo una de las voces más respetadas del periodismo radiofónico español.
-Escucha la entrevista completa en Onda Cero.es
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