Jordi Basté: Llevo 19 años haciendo ‘El Món a RAC1’ y es mucho tiempo”
- Jordi Basté es un tipo que respira radio por todos sus poros, pero sus miedos e inseguridades confesas le hacen plantearse cada año si lo deja o no en RAC1. Ostenta el liderazgo de la radio en Cataluña y reconoce que todavía le gusta trabajar frente al micrófono rojo de la emisora del conde de Godó
- No suele ser habitual en comunicadores de primerísima fila en la radio que reflexionen sobre su futuro y se planteen una salida más o menos inmediata, pero que al mismo tiempo manifiesten su sentido de responsabilidad ante el compromiso con el liderazgo de la emisora en la que trabaja
- Esta entrevista de Álex Gutiérrez, en el diario ARA, de la que hemos entresacado algunos fragmentos, nos descubre a un hombre, al que escuchan más de 700.000 catalanes todos los días, que en la vida real es tímido, inseguro y solitario
Pero, entonces, “¿qué puedo hacer? Es que no sé lo que quiero hacer. ¿Volver a deportes? Es una posibilidad. ¿Hacer un informativo? También es una posibilidad. ¿Hacer un programa de noche? ¿Por qué no? Llevo 19 años haciendo esto y 19 años son muchos años. Y debe renovarse. Pero, claro, dile a una empresa que va bien que cambie. Y entonces dices: hostia, tienes razón"
Basté, al igual que Carlos Herrera, coincide cada año
en señalar que es el último. El almeriense se divierte con este anuncio, en el
que insiste desde hace más de un lustro, pero nunca llega a marcharse. Y
renueva, y renueva, aunque cada vez haga menos micrófono y necesite el refuerzo
de otros dos comunicadores. Es una opción. No parece, sin embargo, que sea la
de Jordi Basté. Precisamente, por su alto concepto de la responsabilidad. Álex Gutiérrez
recurre a la “inevitable pregunta”, que Basté adivina solo escuchando el
enunciado. “Yo sé que me hago muy pesado, porque cada año digo que esta
temporada es la última. Lo alimento porque, como te decía, tengo mucho miedo,
soy muy inseguro. Y pienso: ¿qué haré ahora?”.
Después de la hiperactividad de dirigir y presentar seis
horas diarias en directo de información y entretenimiento, que te obligan a
estar al tanto de la actualidad, con un nivel de profundización ‘top’, que se
alarga durante todo el día (mañana, en directo; tarde, preparación y noche,
pre-producción) parar en seco puede resultar muy frustrante. Y, siempre, difícil
de gestionar. Pero estos comunicadores son conscientes también de que en algún
momento habrá que dejarlo, como le ocurrió a Luis del Olmo, a Iñaki
Gabilondo, José María García, y le ocurrirá a Carlos Herrera,
Carlos Alsina y al mismo Basté. “Hombre, yo no dejaré de hacer radio
ahora”, adelanta, despejando la duda. Pero sí piensa, a corto plazo,
abandonar “El Món a RAC1”. Y él mismo se pregunta: “¿Qué puedo hacer?
Es que no sé lo que quiero hacer. ¿Volver a deportes? Es una posibilidad.
¿Hacer un informativo? También es una posibilidad. ¿Hacer un programa de noche?
¿Por qué no? Llevo 19 años haciendo esto y 19 años son muchos años. Y debe
renovarse. Pero, claro, dile a una empresa que va bien que cambie. Y entonces
dices: hostia, tienes razón”, piensa.
“A veces pienso que no quiero ser esa persona que ve que todo esto se va a hacer puñetas y que no lo ve… Pero es muy tramposo dejarlo cuando estás en lo más alto y decir: ‘que pase lo siguiente’. Porque yo espero que el siguiente sea un amigo mío, una persona que me ame, porque esta radio sigue yendo bien. Y, por tanto, yo soy el primer interesado en que el que vaya detrás de mí no vaya abajo. Pero es que, además, todavía disfruto. Con esta gente me lo paso muy bien”
De nuevo surge la responsabilidad. La responsabilidad con la
empresa en la que trabajas. Iñaki Gabilondo es un buen ejemplo de este aspecto.
Dejó la radio para poner en marcha los informativos de una cadena de televisión privada propiedad de PRISA, el canal “Cuatro”, hoy en manos de Mediaset. Fue una
oportunidad para el cambio, tal vez un traje a medida, que, en cualquier caso,
el periodista donostiarra buscaba, y ya había verbalizado con sus jefes,
precisamente después de llevar los mismos años, 19, al frente del “Hoy por
Hoy”, en la SER, el programa líder de la radio española, que heredó un periodista
casi desconocido fuera de su Cataluña natal, llamado Carles Francino,
que hizo un magnífico trabajo.
El caso de Luis del Olmo fue diferente. El berciano, después
de iniciar su trayectoria en la radio pública, seguir por COPE y poner en
marcha Onda Cero, con la ONCE; en su tramo final, optó por cumplir su gran
sueño: crear su propia empresa, para lo que se asoció con el único gran grupo de
comunicación que nunca supo gestionar el negocio de la radio: Vocento. Juntos
crearon Punto Radio en un momento de ‘vacas gordas’ de la publicidad, y juntos
la cerraron, cuando los números no cuadraban. Hoy, Vocento, ¡qué paradoja, saca beneficio del
alquiler de sus postes a COPE. Y Luis del Olmo sufrió la frustración del
fracaso. SU radio, se hundió. Solo RNE, su emisora de origen, le rescató para
cerrar el ciclo. Y se despidió.
Llegando a este nivel de ejecución radiofónica, de repercusión e influencia, de responsabilidad al frente de la empresa, la primera interesada debería ser esta última en que el proceso de relevo, inevitable, se realice de una manera gradual y apoyada por ambas partes. Basté se ha ganado ese relevo tranquilo, como otros muchos nombres que me vienen a la cabeza. Luis del Olmo no quiso ver su proceso de decadencia profesional, cuando la voz y la dicción ya no le respondían y su tesón y amor por la radio se sobreponían a las carencias marcadas por la edad. En este sentido, Basté, también reflexiona: “A veces pienso que no quiero ser esa persona que ve que todo esto se va a hacer puñetas y que no lo ve… Pero es muy tramposo dejarlo cuando estás en lo más alto y decir: ‘que pase lo siguiente’”. ¿Y cuál es el problema de dejar paso al relevo, si es una decisión de la empresa, una salida pactada? Y responde en la entrevista el propio Basté: “Porque yo espero que el siguiente sea un amigo mío, o una persona que me aprecie, una persona que me ame, porque esta radio sigue yendo bien. Y, por tanto, yo soy el primer interesado en que el que vaya detrás de mí no vaya abajo”. De nuevo la responsabilidad, incluso cuando no es necesaria. En realidad, la empresa es del conde de Godó. Pero Basté siente profundamente la camiseta, y su sentido de pertenencia le conduce a actuar de esta manera. No es extraño, por tanto, leerle que: “todavía disfruto. Con esta gente me lo paso muy bien”, mantiene.
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| Jordi Basté en los estudios de RAC1 en Barcelona (Fotografía RAC1) |
Pero, a pesar de sentirse a gusto en RAC 1, todos los años
Jordi Basté, confiesa, recurre al método de partir el folio en dos y tratar de
pesar las ventajas y los inconvenientes de seguir adelante, por mucho que le
afecte el madrugón. Y, de momento, siempre ha ganado “El Món a RAC1” y su
cita diaria con los más de 700.000 oyentes catalanes que le siguen. En su fuero
interno, hay una idea, sin embargo, que es la que le motiva a hacerse la
pregunta cada temporada. Le insiste Álex Gutiérrez: “Jordi, ¿realmente
quieres plegar?”. “Sí, quiero plegar”, responde el periodista
barcelonés. En realidad, el próximo 25 de marzo se plantará en los 61 años, una
edad en la que madrugar mucho cuesta más. Y no deja de ser una razón de peso.
El propio Basté lo reconoce. Pero, si se elige plegar del todo, hay que tener
una alternativa para el tiempo libre. No todos valen para desarrollar la teoría
del "Dolce far niente" (la dulzura de no hacer nada).
Gabilondo no ha colgado los trastos, sigue activo, participando en una vida
social y cultural intensa, muy reclamado; y tan lúcido que hay quienes soñamos
con su regreso a la primera fila, opción totalmente descartada. En el caso de
Luis del Olmo, con peor estado de salud, ha dosificado mucho sus intervenciones
en público, pero le sigue aportando energía vital hablar de su querida radio, 'la niña de sus oídos".
Y, por último, aunque lo he apuntado al referirme al posible (deseado) regreso de Iñaki a la primera fila, hay que citar al oyente: a quienes han seguido, día a día, minuto a minuto, esos diecinueve años de Jordi Basté al frente de “El Món a RAC1”. Los que han hecho que el programa se convierta en el líder de la radio en Cataluña, y Basté en el comunicador más escuchado, respetado y considerado. El de mayor prestigio. Estoy seguro de que, de esos más de 700.000 oyentes catalanes, el 99,999% de ellos empatizarán con Basté y entenderán perfectamente que dé un paso atrás y cierre su etapa pública. Seguirán estimándole, pero, por encima de la estima, seguirán queriéndole. Es lo que tiene LA RADIO.
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