Ramón García: “La IA nunca podrá arrebatarnos nuestro corazón”
- La segunda parte de la entrevista a Ramontxu, tras el repaso a su trayectoria de la primera parte, indaga más en la situación de la radio, en la medición de sus audiencias, en la actitud de los jóvenes ante ella, en el directo y el pódcast, en la polarización de la radio española, en la extraordinaria virtud de la radio para acompañar a los oyentes, sobre todo los que están solos y, cómo no, a la presencia de la Inteligencia Artificial y sus consecuencias. García responde a todas las cuestiones, y en todas demuestra una opinión sólida, surgida sin duda de su experiencia en su medio preferido: la radio
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| Ramón García sigue siendo igual de expresivo en la radio como en la televisión. Aquí en los estudios de Radio Castilla La Mancha (Fotografía CMM) |
-Pero, ¿sabes que el EGM ha incluido, desde hace seis oleadas, datos de streaming real?
"La radio ha cambiado internamente, sin que le afecte al oyente. Ha cambiado la forma de hacer radio técnicamente. Es decir, yo pinchaba vinilos y tenía cartuchos y Revox (magnetofón). Y ahora hay ordenadores. Y cuando el ordenador colapsa se produce un terremoto en la radio, y llega el silencio. Ahí yo creo que hemos perdido cosas. Las hemos querido mejorar, pero también hemos perdido cosas. Hacer radio es lo más sencillo del mundo. Un típo hablando con un micrófono y, al otro lado, un oyente. Eso no ha cambiado ni va a cambiar nunca. Por eso la radio existirá siempre"
-Sí, y no ha variado mucho el resultado, como has podido ver.
-Pero lo que me extraña, en tu caso, y es lo que te quería preguntar, es que un tipo que ha sufrido la dictadura de los audímetros en televisión se queje de que la medición de la radio llegue cada tres meses. En este caso, la radio es menos esclava de la audiencia, ¿no te parece?
-Yo te explico por qué no, por lo menos en mi sentido. Si tú te examinas todos los días, que es lo que me pasa a mí, porque hago un programa diario, si tienes una buena nota, está muy bien. Si tienes una mala, no pasa nada, porque al día siguiente tienes otro examen. Y lo puedes mejorar. La medición de televisión es muy exigente, porque se hace minuto a minuto. Y tú ves en tu curva de programa qué va bien, qué va mal, qué no ha funcionado, y tienes opción a rectificar. Si tú solo tienes tres exámenes al año... es una faena, ¿sabes por qué? Porque, si suspendes en julio, dices, vaya, hasta diciembre no tengo otro examen.
-¿Pero eres consciente de que, si la radio tuviera un audímetro diario, cosa que es imposible porque es carísimo, ¿sería otra la radio que escucharíamos en España?
-Totalmente, porque tendrías automáticamente el feedback de si lo que estás haciendo funciona o no. Por ejemplo, tú creas una tertulia y dices qué bien, qué chula me está quedando. Y resulta que no llega al oyente. Al día siguiente te has dado cuenta. Si no, tienes que esperar eternamente, y nunca lo vas a saber, porque la radio no se examina el minuto a minuto.
-Tú has dicho también que eres un profesional que te dedicas a hacer programas y que no tienes color político. En este sentido, ¿crees de alguna forma que, en esta sociedad tan polarizada, en la radio actual hay sitio para un tipo que no se decanta por unas siglas?
-Sí, lo creo. Lo que ocurre es que todo está ahora, como dices, súperpolarizado. Yo rompí con eso. Yo me considero, Gorka, un entretenedor. Y esa es mi actitud cuando llego a Punto Radio. Y es que también para informar hay que ser entretenido. Un informativo de televisión o de radio tiene que ser entretenido, no puede ser un peñazo. Un programa cultural no tiene que ser un peñazo, tiene que ser entretenido, y eso tanto en la radio como en la tele, ¿no? Entonces, yo soy un entretenedor.
"Si tú te examinas todos los días, que es lo que me pasa a mí en la televisión, porque hago un programa diario, si tienes una buena nota, está muy bien. Si tienes una mala, no pasa nada, porque al día siguiente tienes otro examen. Y lo puedes mejorar. La medición de televisión es muy exigente, porque se hace minuto a minuto. Y tú ves en tu curva de programa qué va bien, qué va mal, qué no ha funcionado, y tienes opción a rectificar. Si en la radio tú solo tienes tres exámenes al año... es una faena, ¿sabes por qué? Porque, si suspendes en julio, dices, vaya, hasta diciembre no tengo otro examen, y pierdes el feedback del oyente. Nunca vas a saber qué funciona y qué no, porque la radio no se examina el minuto a minuto"
-Entretenedor sin ‘etiqueta’...
-Exacto. Fíjate, en Punto Radio tenía una tertulia de jóvenes políticos, y por allí pasaron desde Pedro Sánchez, que estaba en el Ayuntamiento de Madrid, a Soraya Sáenz de Santamaría, pasando por Eduardo Madina y Óscar López, entre otros muchos. Pues, no hablábamos casi nada de política. Madina ponía discos, el otro hablaba de la Fórmula 1, Pedro Sánchez tenía una voz muy buena y hablaba de todo muy bien, y de repente, cuando ya los tenía a todos en el bote hablando de otras cosas, les soltaba la pregunta política. Y ahí estaba el titular que recuperaban los compañeros de informativos. Yo veo la radio así, tiene que ser entretenida. Y es igual, a mí me gusta hablar con la gente, pero que no sepan qué ideología política tienes tú, ni tus gustos ni nada, porque ¿qué importa eso? A mí la gente de la radio que se ha atrincherado en la política, francamente, no me gusta, ni les escucho.
-Hay otra constante en tu vida profesional que surge especialmente cuando das las campanadas. Lo has comentado muchas veces, y es pensar en la gente que está sola, en la compañía que necesitan. Por eso, además, tienes un programa que se llama “En Compañía”, en la televisión de Castilla La Mancha (CMM). Esa sensibilidad que has tenido siempre por la gente sola, ¿te puede venir de la radio, que es el medio que mejor trabaja la compañía?
-No tengas la menor duda. Aquellos turnos de dos a seis de la mañana, donde ese locutor está solo, donde te preguntas: ‘¿qué hago yo aquí?’ o ¿para quién estaré hablando? ¡Anda, que no hay gente al otro lado! Y esa gente es la que está sola por muchas circunstancias, por trabajos nocturnos, por gente que se ha quedado sola en la vida, por enfermedad... Y me llegó “En Compañía”, que es un regalo del cielo y de la comunicación, en Castilla La Mancha Televisión, y ahí me tienes, como un ‘bilbomanchego’ (risas).
-Ahora mismo, la soledad no deseada está provocando serios problemas de salud mental en nuestra sociedad.
-La soledad no es una enfermedad, Gorka, pero provoca otras patologías que son mortales, entre ellas la depresión. Sí, sin duda, la salud mental es uno de los grandes problemas de nuestra sociedad.
-Lo que haces es verdadero servicio público, desde CMM. ¿Ha cambiado un poco la magia de la radio desde que tú empezaste hasta lo que se está escuchando ahora mismo en España?
-Ha cambiado internamente, sin que le afecte al oyente. Ha cambiado la forma de hacer radio técnicamente. Es decir, yo pinchaba vinilos y tenía cartuchos y Revox (magnetofón). Y ahora hay ordenadores. Y cuando el ordenador colapsa se produce un terremoto en la radio, y llega el silencio. Ahí yo creo que hemos perdido cosas. Las hemos querido mejorar, pero también hemos perdido cosas. Hacer radio es lo más sencillo del mundo. Un típo hablando con un micrófono y, al otro lado, un oyente. Eso no ha cambiado ni va a cambiar nunca. Por eso la radio existirá siempre.
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| Ramón García en sus tiempos en Los 40 Principales de Radio Bilbao (Fotografía Archivo Radio Bilbao) |
-¿Pero tú crees que existirá con el actual formato? Los jóvenes no tienen hábito de escuchar radio en directo. Como mucho, les gusta consumir radio en pódcast. Parece que el directo se ha hecho prescindible, Ramón.
"El otro día me decía mi hija mayor, que me quedé asustado, me dice, papá, a partir de ahora, en las fotografías, la novedad será que pongan que ‘son originales’, porque todo va a ser IA. Cuando haya una foto real, dirán, esta foto es real, pero casi como excepción a la omnipresencia de la IA. Pues en las voces, en las personas, en los locutores, en los presentadores, yo creo que el sello de identidad que nos va a diferenciar de la inteligencia artificial va a ser el corazón que ponemos a la hora de comunicar. No podrán nunca arrebatarnos el corazón"
-Totalmente. Yo no lo entiendo.
-Ya no se justifica la escucha de radio en directo porque el 80 por ciento de los contenidos de la radio se pueden escuchar a posteriori. Y eso a mí me entristece un poco, porque antes las mañanas eran una suma de unidades móviles repartidas por toda España, donde estaba la noticia. Iñaki Gabilondo, en el “Hoy por Hoy” de la Cadena SER tenía seis, ocho unidades móviles todos los días.
-Sí, eso ahora es impensable. Es carísimo, claro, por supuesto. Por eso ha muerto esa radio. Por el dinero, no por otra cosa. Y ¿sabes lo que pasa? Que ahora, con internet, la información que nos daba la radio al momento se puede ver en tu móvil. Y lo puedes leer. Ahí la radio ha perdido la inmediatez de antaño, en la que no tenía competencia. Ahora lo tienes todo en el móvil. Entonces, ¿por qué escuchar la radio en directo? ¿Qué sentido tiene?
-¿Dónde hay que luchar, Ramón? ¿Dónde debe centrarse la estrategia?
-Sin duda, en los contenidos. El contenido es lo que tiene que diferenciar a la radio de la prensa y de la televisión. Pero sí es cierto que la forma de consumir radio es diferente, y esto no va a cambiar. Y ya no va a volver atrás.
-Vuelvo sobre lo que decías antes, Ramón, sobre el tema de ‘cerrar el círculo en la radio’. ¿Crees que todavía hay sitio para nuestra generación? Carles Francino habla de la ‘generación tapón’, que representamos los boomers en la radio. Ahora empiezan a surgir nuevos nombres que pertenecen a otra generación, Aimar Bretos, José Luis Sastre, Carlos Núñez, Jorge Bustos, Rafa Latorre, etc.
-Sí, bueno, eso es ley de vida. Cuando éramos nosotros críos, había otros. Claro que hay sitio, y debe haberlo. Creo que, en el espectro de los locutores, igual que los presentadores en televisión, tiene que haber una mezcla de juventud y de veteranía. Hace falta gente que llega con otra forma de hablar, con otra forma de expresarse, con ideas de otros contenidos, y luego tenemos que estar los que nos hemos hecho veteranos, pero nos hemos hecho veteranos trabajando. Yo creo que lo bonito de una parrilla de presentadores en la radio o en la televisión es compartir edades. Lo que pasa que sí es verdad que la radio tiene una longevidad mayor de los locutores.
-¿Hay mucha diferencia con la televisión?
-Sí, sí. Un locutor o locutora veterana de radio aguanta más en la radio que en la tele, salvo excepciones, como yo (risas), que también aguanto en la tele. Pero en la pequeña pantalla te fumigan rápido.
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| Ramón García ha conseguido identificarse, por su forma de ser, como una persona tan normal como cualquier otra (Fotografía RTVE) |
-Y hay otra circunstancia y es que la mayoría de la actual audiencia de la radio forma parte de nuestra generación, la de los boomers.
-Cierto. Yo no estoy de acuerdo con Francino de que seamos una ‘generación tapón’ profesionalmente, ¿no? Porque entonces, si hablamos de eso, no puede olvidarse que Iñaki Gabilondo o Luis del Olmo se retiraron ayer... prácticamente. Y Carlos Herrera sigue haciendo radio. O sea, ‘tapón, tapón’... siempre ha habido arriba gente que estuvo muchos años. En deportes, sin ir más lejos, José María García.
"Lo que ocurre es que todo está ahora súperpolarizado. Yo rompí con eso. Yo me considero un entretenedor. Y esa es mi actitud cuando llego a Punto Radio. Y es que también para informar hay que ser entretenido. Un informativo de televisión o de radio tiene que ser entretenido, no puede ser un peñazo. Un programa cultural no tiene que ser un peñazo, tiene que ser entretenido, y eso tanto en la radio como en la tele, ¿no? Yo veo la radio así, definitivamente tiene que ser entretenida. A mí me gusta hablar con la gente, pero que no sepan qué ideología política tienes tú, ni tus gustos ni nada, porque ¿qué importa eso? A mí la gente de la radio que se ha atrincherado en la política, francamente, no me gusta, ni les escucho"
-Le decías también a Jenaro Castro, en su programa de TVE “Plano general’, que te preguntaba por las cualidades de un buen comunicador, que en tu caso es la 'normalidad’, que no es lo mismo que la ‘naturalidad’. Si pudiésemos medir tu nivel de autenticidad, ¿dónde hay más Ramón García, en la radio o en la tele?
-En los dos sitios por igual. Y te lo digo porque... A mí me cuesta mucho no ser yo. Si lo fácil es ser y actuar como soy, ¿no? Sí. Y eso lo aplico tanto en la radio como en la tele. Mi forma de hacer radio, hablo como yo soy y en la tele, exactamente lo mismo.
-Tengo que preguntarte por la inteligencia artificial.
-Lo de la inteligencia artificial me da un poco de miedo.
-A mí también. ¿Qué elemento humano es imposible de replicar en la radio por la IA?
-El corazón. Lo que tú sientes haciendo radio, ¿no? La voz ya nos la han clonado. Yo me he escuchado y soy yo. Exactamente igual. O sea, podrían prescindir de mí en la radio, perfectamente, porque hay un aparato que hace mi voz y habla como yo. Pero, insisto, no tiene mi corazón. No tiene mis inflexiones, mis sentimientos a la hora de hacer una entrevista, a la hora de hablar “En Compañía” con un abuelete que está solo, a la hora de pinchar una canción si estoy en la radio... No tendrá nunca el corazón que aportamos cada locutor, eso jamás lo podrá hacer la inteligencia artificial. La IA nunca podrá arrebatarnos nuestro corazón. Y eso va a ser lo único que va a diferenciar la verdad de la mentira.
-Aquí está el quid de la cuestión: en la diferenciación entre lo real y lo virtual.
-El otro día me decía mi hija mayor, que me quedé asustado, me dice, papá, a partir de ahora, en las fotografías, la novedad será que pongan que ‘son originales’, porque todo va a ser IA. Cuando haya una foto real, dirán, esta foto es real, pero casi como excepción a la omnipresencia de la IA. Pues en las voces, en las personas, en los locutores, en los presentadores, yo creo que el sello de identidad que nos va a diferenciar de la inteligencia artificial va a ser el corazón que ponemos a la hora de comunicar.
-Para terminar, dime cuál es tu futuro profesional.
-Por ahora, seguir trabajando, tener salud para hacerlo, que ya en nuestros años es fundamental. Y en el momento que te veas que ya no eres capaz, que nadie te tenga que decir nada. Decir: bueno, chicos, hasta aquí he llegado, un abrazo. Ha sido un placer.
-Y, por último, completa la frase: La radio es para mí...
-La vida.
-Ha sido un gran placer, Ramón, charlar contigo este rato.
-Igualmente, Gorka, ha sido una agradable charla entre colegas enamorados de la radio.
-No dejes de leer la primera parte de esta entrevista clicando aquí.


