Muere Rafael Taibo, la voz inconformista de RNE que siempre amó la palabra en la radio
- Rafael Taibo, también conocido como Jorge Sorel, ha fallecido a la edad de 91 años en Madrid. Con él desaparece un tipo auténtico, carismático, cascarrabias, elegante, un gentlement de la radio
- Las paradojas de la vida se dan cita en su biografía porque, ahora que RNE le reivindica como uno de sus grandes locutores, pocos profesionales le han dado tantos problemas a la radio pública como Taibo, que siempre actuó, pese a las consecuencias, como un verso libre
- Le impidieron el paso a la Casa de la Radio por sus ideas democráticas, y por militar en el Club de Amigos de la UNESCO, situado en las antípodas del franquismo de la época, que protegía en las calles de Madrid, la Brigada Político-Social
- Le abrieron expediente por leer un poema en gallego en la antena y Pilar Miró le apartó del micrófono por criticar un programa de Javier Gurruchaga, que le pareció zafio e innecesario
- Ese era Rafael Taibo, del que la mayoría de los oyentes solo conserva la idea sesgada de que fue una voz agradecida, solvente y sumisa de RNE. Pero nada más lejos de la realidad
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| Rafael Taibo, situado en los estudios de Radio Clásica, de RNE, gracias a una fotografía original de RNE tratada por la IA, de Chat GPT |
Rafael Taibo Carballo (Ferrol, La Coruña, 1935) fue un enamorado de la capacidad evocadora de la radio, de su extraordinaria condición para generar emociones en los oyentes. Eso fue lo que más le atrajo siempre, y lo que más disfrutó, como actor. La radio mutilada de información por el franquismo, dedicada en cuerpo y alma al entretenimiento del pueblo, creó en la Cadena SER los populares radioteatros y las radionovelas. Había capítulos finales de algunos de estos seriales radiofónicos que dejaban desiertas las calles de España, como si fueran finales de fútbol internacionales con equipos españoles. Eran los años 50 y 60 del siglo pasado cuando más triunfaron. “Luego todo eso se vio un poco arrollado por el fenómeno de la televisión -le recuerda a Carles Mesa-, pero en aquellos años la radio paralizaba la circulación en la Gran Vía”, confirmaba en la entrevista. Él mismo formó parte, simultáneamente, de dos de los más importantes cuadros de actores de la radio española: el de RNE, que desapareció en tiempos de Eduardo Sotillos, y el de Radio Madrid, de la Cadena SER, donde trabajaba bajo seudónimo, para evitar problemas de incompatibilidades. En la SER era Jorge Sorel, y su papel de mayor éxito fue, muchos lo recuerdan aún, el ‘Honorio’ de “La saga de los Porretas”. Sorel-Taibo sumó su nombre así, en años posteriores, a los míticos Pedro Pablo Ayuso, Juana Ginzo, Maribel Ramos y Matilde Vilariño y Matilde Conesa, verdaderas star system de la historia de la radio en España.
Rafael Taibo no solo fue una voz con personalidad, sobre todo fue una persona con ideas de titanio, una persona convencida de que su prioridad en la vida era defenderlas, allá donde pudiera. Y si la radio estaba dentro de sus posibilidades, como altavoz, no dudaba en ejercer ese poder, sin temer las consecuencias de sus actos. En RNE todos los directivos le conocían y temían sus arrebatos repletos de sentido común, intervenciones en las que sus ideas -siempre sus ideas- afloraban como testimonio directo de su coherencia. Sus ideas le costaron su trabajo, el exilio de la radio pública, hasta que le reclamaron con la llegada de la democracia, pero siguieron temiéndole, con razón
Por eso le gustaba la radio a Rafael Taibo, por los oyentes que le paraban por la calle para decirle lo mucho que le agradecían su trabajo. “La radio era de un medio de comunicación brillante que descubría en cada oyente lo mejor que llevamos todos dentro, prestando especial atención a la cultura, a la educación, a la ciencia y evidentemente a la información también. Hoy probablemente ha perdido algunas de las características que entonces tuvo. No sé cuáles, pero algunas las habrá perdido como consecuencia del paso del tiempo, inevitable”, se lamentaba ante Carles Mesa. En los últimos años de su vida no escuchaba mucha radio, según propia confesión. Posiblemente, sufrió la decepción de una radio que abandonó su capacidad expresiva en beneficio de la omnipresencia de la información, como consecuencia de la explosión de las libertades reconquistadas tras la dictadura. Aquella radio -la de hoy- no fue la suya.
Antifranquista dentro de la RNE controlada por Franco
Rafael Taibo fue siempre un defensor de la cultura, la educación y la ciencia. Hasta tal punto llegó a defenderlas, y tal fue su obsesión, que perdió el trabajo por defenderlas a capa y a espada. Sobre todo, a espada, dada su vehemencia e impulso natural. “A mí la cultura me costó mi puesto en Radio Nacional”, le confesaba a Mesa. Mientras trabajaba en RNE, ocupándose de los diarios hablados (entonces solo los locutores podían leer las noticias ante el micrófono, los periodistas tenían vetado el acceso al locutorio), programas deportivos o culturales, fue elegido presidente del Club de Amigos de la UNESCO de Madrid, un centro de oposición al régimen franquista, que anhelaba la llegada de la democracia. La incompatibilidad con su trabajo en una radio pública, controlada por los monosabios del general, era evidente. “Y así, un ministro de los de Franco dio orden de que echaran de RNE. Y me echaron. Lo consiguió. Sí, sí, yo tuve cerradas las puertas de Radio Nacional y de televisión durante gran parte de mi vida profesional”, recuerda.
Quedarse en la calle le empujó a buscarse la vida con su impresionante y poderosa voz en otros ámbitos, y surgió la publicidad. “Descubrí una especialidad que me permitió vivir bien desde el punto de vista económico, que era la publicidad: “Fa, limones salvajes del Caribe (un jabón), Coca-Cola, Balai, somos automáticos (electrodomésticos), todo ese tipo de cosas me daban muy buen dinero”, reconoce.
El regreso a RNE: un verso libre...
Con la llegada de la democracia, le llamaron para volver a RNE. “El que entonces era jefe de programas, que se llamaba Ramón Villot, que era de Vigo, me llamó para restituirme en mi puesto. Pero, como no se fiaban mucho de mí, en vez de colocarme en Radio 1, por aquello de los diarios hablados y tal, me mandaron a Radio Clásica pensando que allí yo no iba a crear ningún problema”, relata. Y de nuevo se equivocaron con Rafael Taibo, porque pensaba que la música, y cualesquiera otras expresiones artísticas, se entroncaban directamente con la vida social y política del país, no eran realidades independientes. Y de nuevo, la fuerte personalidad de Taibo afloró, pese a todo y pese a quién. “Yo fui objeto de dos expedientes en Radio Nacional que intentaron retirarme del micro”, cuenta, sin ambages. El primero se le abrió por leer en la antena una poesía de Ramón Sampedro, en gallego. “Madre mía. Un poema en gallego cortito. Vaya pecado”, comenta, irónico.
Ha fallecido Rafael Taibo, cuya voz nos acompañará siempre desde sus campañas publicitarias, retransmisiones de música clásica y los documentales de Jacques Cousteau. En 2016 visitó 'Gente despierta' de @rne. Nuestro recuerdo y homenaje --> https://t.co/omBqMqaXfQ #DEP pic.twitter.com/IWkRZWYMrh
— Archivo RTVE (@ArchivoRTVE) May 7, 2026
La cara y la cruz de Jacques Cousteau
“Yo conocí a Jacques Cousteau, incluso antes de doblar sus documentales”, recuerda en la entrevista Rafael Taibo. “Estuve con Cousteau una vez en Alicante, adonde había llegado con su navío, el ‘Calipso’. Mi relación con él llegó a través del Club de Amigos de la Unesco. El hombre estaba muy irritado porque había atracado en el puerto de Alicante y tenía que soportar el ruido de las discotecas, que le irritaba mucho, cuando él buscaba el silencio y el cielo estrellado”, comenta. Con los años, la voz de Rafael Taibo se hizo enormemente popular al doblar al comandante francés, tanto que le perjudicó, como él mismo reconocía en la entrevista de Carles Mesa. “Para mí fue contraproducente lo de las narraciones de Cousteau, porque entonces todo el mundo me identificaba con este documental. Me dijeron que sonaba siempre a Cousteau y dejaron de llamarme para otras cosas”, se lamentaba.
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| Rafael Taibo (Fotografía RNE) |
En el año 2000, RTVE aplicó un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que afectó a 573 trabajadores, a los que se aplicaron bajas voluntarias e incentivadas. Rafael Taibo salió por la puerta de RNE y nunca más volvió. Y no le gustó. “A mí me obligaron a jubilarme. Porque yo he defendido siempre que la jubilación es un derecho y nunca puede ser una obligación. Pero por una colisión entre los sindicatos y la dirección, llegaron a la conclusión de que la jubilación era obligatoria, lo que es una aberración. Y a mí me obligaron a jubilarme. Yo me negué, pero no me sirvió de nada”, se quejaba. “Al final tuve que plegar velas y retirarme”.
Rafael Taibo se enamoró de las voces cuando, jovencito, acudía al cine en su Ferrol natal. “Se apagaban las luces, ponían el NO-DO y yo me quedaba embobado oyendo a Matías Prats o a Paco Cantalejo. Me quedaba embobado”, repite. “Luego ponían una película como por ejemplo el “Julio César” de (Joseph L.) Mankiewicz y yo escuchaba aquellas voces de la escuela de doblaje de Barcelona doblando a los actores de la Metro y me quedaba entusiasmado porque había unos niveles, una valía. Tú ibas a ver una película, como por ejemplo “La Escapada”, y oías a Ángel Mari Baltanás doblando a (Vittorio) Gassman y a este Hipólito de Diego doblando a (Jean-Louis) Trintignant y aquello era una auténtica gozada”. Para ‘gozada’ escuchar el trabajo de Rafael Taibo en la SER, en RNE, en TVE y en plena calle de Madrid, cuando te lo presenta un amigo común, y ante ti tienes su impresionante figura y su voz arrebatadora, saludándote por tu nombre. Descansa, maestro.
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