Carlos Alsina: "No deberían creerse todo lo que cuenta la radio"
- Carlos Alsina no ha podido resistirse a recuperar la figura mítica de Orson Welles, y su relación con la segunda 'fake news' de la historia de la radio (la primera fue afirmar que Marconi fue su inventor) que está relacionada con la 'presunta' invasión marciana de Estados Unidos, provocada por el teatrillo radiofónico de la obra de su primo Herbert George Wells, "La guerra de los mundos", que se emitió en directo el 30 de octubre de 1938 por la CBS
- Una encuesta realizada con posterioridad a la emisión reveló que solo el 2% de la audiencia escuchó la representación del Teatro Mercurio que dirigió Welles. Nadie murió ni se suicidó, como llegó a comentar la prensa de la época, por el radioteatro ni se provocó el pánico masivo en la sociedad americana. Al final, todo fue un inmenso -y fantástico- bulo de la radio, del que el más beneficiado resultó ser el propio Orson Welles. Tenía veintitrés años
- Alsina emuló, en el Día Mundial de la Radio, a Welles con su radioficción "Torreburleque lleva 67 años sin radio". Durante casi dos horas y media sus miles de oyentes creyeron una historia ficticia, representada por la compañía de teatro amateur de Manzaneque (Toledo). La radio lo volvió a conseguir
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| Orson Welles dirigiendo al Teatro Mercurio en "La guerra de los MUNDOS" (Fotografía CC, dominio público, CBS, Wikipedia) |
"Cualquier cosa que saliera de aquella nueva caja mágica era aceptada y creída por los oyentes, y nosotros quisimos decirles que no deberían" (Orson Welles). No deberían, en efecto. No deben. Pero no porque la radio no sea creíble -de hecho, lidera la credibilidad de los medios de comunicación en España-, sino porque la radio tiene entre sus contenidos fundacionales, y fundamentales, la ficción, la fabulación y la novelería"
Ataque de la prensa a la radio, esa advenediza recién llegada
Que pudiera organizarse una escandalera por la transmisión
novelera de una invasión marciana, emitida en un programa llamado 'Teatro', que
antes había hecho 'Drácula' y que avisaba varias veces de que todo lo que
estaba sonando era ficticio, da idea de las ganas que la prensa escrita le
tenía a la radio y de la novedad que para los oyentes suponía aquel cacharro
que lo mismo te ponía al tanto de la actualidad política que te regalaba
premios en los concursos o te sentaba en la butaca del teatro sin salir de casa.
Welles, en efecto, fue un genio. No solo de la radio y del
cine. También de la autopromoción. Es decir, de cómo utilizar un revuelo
supuestamente adverso en favor propio. Asediado por los medios que le exigían
disculpas, aceptó una rueda de prensa en la que, mirando a las cámaras,
puso su mejor cara de cordero degollado para hacer acto de contrición por
el efecto inesperado que había tenido su guerra marciana. Se conserva la
grabación de aquella comparecencia del joven fingidamente agobiado.
Digo 'fingidamente' porque, a la vez que se declaraba
arrepentido, manifestaba su sorpresa por el hecho de que una novela de ciencia
ficción, tremendamente popular y publicada cuarenta años antes, pudiera haber
sido confundida con una transmisión periodística.
Un contrato de superestrella a los veinte años
El radiofonista contrito firmó semanas después el
contrato más goloso que un inexperto veinteañero haya firmado nunca con
una productora cinematográfica -tan arrepentido no estaría-, y durante el resto
de su vida fue cambiando, y adornando, sus recuerdos de "La Guerra de los Mundos" para, en lugar de refutar la leyenda, engordarla.
Al principio, lo que había dicho es que la emisión fue tan
normal que nadie sospechó que estuviera produciéndose alarma alguna. Luego
ya incluyó que los teléfonos de la CBS habían sonado insistentemente durante la
emisión, con oyentes asustados. Más tarde, que se habían personado en el
control agentes de policía enviados por las autoridades.
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| Carlos Alsina lo ha vuelto a hacer: su propuesta para celebrar el "Día Mundial de la Radio" ha sido la de mayor producción y sin duda la más espectacular (Fotografía Onda Cero) |
Y que él había comprendido la increíble repercusión de su programa al escuchar al mítico Walter Winchell, pionero de los predicadores radiofónicos, proclamar en su programa de noticias, para tranquilidad de los oyentes, que América no había sido conquistada.
Los americanos no se creyeron el ataque a Pearl Harbor
En alguna entrevista, años después, añadió Welles que su
emisión había sido una suerte de experimento sobre la credulidad del
público. Y en otra, que (Franklin D.) Roosevelt le dijo que muchos americanos no se
creyeron el ataque japonés a Pearl Harbor porque pensaban que era otra
marcianada.
Y ya, si a todo eso le añades, que alguien atribuyó a (Adolf) Hitler un discurso en el que mencionaba 'La guerra de los mundos' para atacar el libertinaje de la radio en las democracias occidentales tienes la historia perfecta de un globo que aún hoy hay quien sigue inflando. El genio precoz, elevado a la categoría de padre de la radio creativa, dejó esta reflexión sobre el medio que puede sonar crítica pero es entusiasta.
"Cualquier cosa que saliera de aquella nueva caja
mágica era aceptada y creída por los oyentes, y nosotros quisimos decirles que
no deberían". No deberían, en efecto. No deben. Pero no porque la
radio no sea creíble -de hecho, lidera la credibilidad de los medios de
comunicación en España-, sino porque la radio tiene entre sus contenidos
fundacionales, y fundamentales, la ficción, la fabulación y la novelería.
Celebramos este Día Mundial de la Radio saludando no
solo la confianza que los oyentes nos dan cuando contamos lo que pasa,
historias reales, sino también la confianza con que se entregan a la
imaginación, a la radioficción, a las historias inventadas. Cada cosa, en su
sitio, y cada rato de radio, en su formato.
-Este
monólogo de Alsina en la web de Onda Cero.
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