Juan Ramón Lucas: “Mi salida en 2012 de RNE no fue profesional, fue política”
- De Radio Juventud a Radio Nacional, pasando por Radio El País, la SER, Onda Cero y la televisión, Juan Ramón Lucas ha atravesado casi medio siglo de radio española sin perder la fascinación por el micrófono
- Ha compartido antena y aprendizaje con Iñaki Gabilondo, Luis del Olmo, Carlos Alsina y Carlos Llamas; ha vivido noches de cintas clandestinas, madrugones, cambios de cadena, despedidas inesperadas y regresos
- Y, después de tantos años, sigue creyendo que la radio es, sobre todo, un ejercicio de libertad, empatía y emoción. “Cuando estás delante de un micrófono tienes un compromiso con la gente que te está escuchando”, defiende, y es lo que le ha motivado durante todas estas décadas de ejercicio profesional
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| Juan Ramón Lucas en los estudios de Onda Cero de San Sebastián de los Reyes (Madrid), junto a Diego Fortea, director de "Lo contó la radio' (Fotografía Onda Cero) |
“La radio es un medio muy caliente y muy vivo. Los programas se cuecen, se hornean, crecen, se adornan, se avituallan en directo, en el momento. Tú puedes tener un guion fantástico que, si la conversación, el impulso, los diálogos y la música te van llamando por otro sitio, vas por ese sitio. La mejor forma de conseguir garantías de que una improvisación te vaya a salir bien es tener un guion. No te puedes tirar a la piscina sin agua. Luego puedes nadar en la dirección que quieras, pero no te tires nunca a la piscina sin agua”
El muchacho de Radio Juventud
La historia empieza en 1979, en Diego de León 47, Madrid.
Radio Juventud era todavía formalmente parte de la estructura de la llamada
Cadena Azul de Radiodifusión, heredada del Franquismo, pero aquellas emisoras
se habían convertido en una especie de semillero para jóvenes que querían
probar suerte ante un micrófono. “Ahí empezamos muchos a hacer un tipo de
radio que se acercaba a las radiofórmulas musicales, que entonces, como diría
ahora, lo petaban”, recuerda Lucas. Por aquellas ondas circulaban
referentes como Jesús Ordovás o Manolo Fernández y, para los
jóvenes que llegaban, aquello era una escuela práctica.
En Radio Juventud apareció una de las constantes de su
carrera: la música. “Yo ponía la música que me daba la gana, la que me
gustaba a mí”. Pinchaba reggae, rock and roll, rock español y música de
guitarra. Tenía como referencia a Antonio Fernández y también escuchaba
el programa nocturno de Paco Pérez Brian. “Mezclaba un poco las cosas”,
explica. La música no fue para él un simple relleno entre palabras. Se
convirtió en una herramienta narrativa que todavía conserva. “Empecé a
respetar la música, la música como contenido independientemente del poder que
pueda tener la información”. Y lo explica de una manera especialmente
reveladora: “La música es un contenido que tiene valor como el silencio,
como determinadas ambientaciones en radio. Te transporta, te lleva a lo que
quieres contar, te lleva a la emoción que quieres provocar”.
Los maestros y el amigo del alma
Entre sus primeras referencias aparece Antonio San José, a quien escuchaba en “Edición de Tarde” de Radio Nacional de España. San José había pasado por Radio Juventud y representaba para Lucas una de esas figuras que ayudaban a descubrir qué podía llegar a ser un profesional de la radio. Pero hay un nombre que ocupa un lugar especial: Carlos Llamas. “Carlos Llamas no solo ha sido un referente, Carlos Llamas era mi amigo del alma”, afirma. Los dos comenzaron juntos su aventura radiofónica en Radio del País y posteriormente coincidieron en la SER. La historia de aquel encuentro parece casi escrita para una crónica radiofónica: Llamas era “un tío medio hippie con un bolso colgado de tela” que, además, había vendido entradas en la piscina del barrio de Lucas. “Inmediatamente conectamos porque él era el tipo que vendía las entradas en la piscina de mi barrio”.

Una imagen de la campaña de su regreso a RNE, en la temporada 25-26 (Fotografía RTVE)
La amistad sobrevivió a las emisoras, a los cambios profesionales y a los años. “La amistad siguió vivísima hasta que murió en 2007”, recuerda. Y cuando habla de su compañero, Lucas no escatima admiración: “Él era muy superior a mí y a cualquiera de nuestra generación”. Quiso el destino que Radio El País se convirtiera en un puente hacia la Cadena SER, cuando la adquirió el Grupo PRISA de Jesús de Polanco. Lucas recuerda cómo Luis Fernández incorporó a algunos de aquellos profesionales al proyecto de la cadena. Y allí le esperaba una de las primeras ironías de su carrera.
"Yo aprendí mucho de Iñaki Gabilondo, escuchando a Iñaki y escuchando a Luis del Olmo. Además, es curioso, porque Iñaki Gabilondo fue un periodista que venía de la información pura y dura, como se decía antes y fue mutando hacia el entretenimiento. Luis del Olmo vivió un proceso inverso, del entretenimiento fue a la información, y al final confluyeron en cambiar la mañana de la radio con productos que hasta entonces no se habían dado. Yo bebí de las fuentes de los dos, intenté hacer también una cosa distinta y más novedosa en la medida de mis posibilidades, y que desde luego lo era para la radio pública, y nos funcionó porque después de cinco años conseguimos aumentar considerablemente la audiencia"
«Solo te pido que no me pongas a hacer información
económica»
“Solo te pido que no me pongas a hacer información
económica”, le pidió Lucas a Fernández a su llegada a la SER. Pues bien,
recalca, con sorna el periodista, hoy, en “Las Mañanas de RNE”: “Lo
primero que hice en la cadena SER fue información económica”. Se convirtió
en Jefe de la sección de Economía, y compartió espacio con profesionales de la
talla de Hilario Pino y Arturo Pinedo. “Me parecía algo
tremendamente aburrido”, le confiesa Lucas a Diego Fortea, quien le
entrevista para Onda Cero. Pero ocurrió algo decisivo en su carrera: aprendió a
contar de otra manera, “...y a divertirme y a pasármelo bien”. Después
llegarían los informativos, “Hora 14” y, finalmente, “Matinal SER”,
el informativo previo al programa de Iñaki Gabilondo, otro de sus
referentes.
Y entonces llegó una de esas noches que permanecen para
siempre en la memoria de un periodista.
3 cintas y una noche de auténtico miedo
Juan Ramón Lucas conserva todavía una copia de las famosas
cintas del ‘Caso
Txiki Benegas’. Las guarda entre sus “tesoros”. La historia parece hoy
casi cinematográfica, pero entonces era puro periodismo analógico: cintas
físicas, magnetófonos y la angustia de transportar una información que podía
desencadenar un terremoto político y mediático. “Yo recuerdo la noche
anterior ir a casa de Luis Fernández, donde estuvimos comentando el contenido,
escuchando parte del contenido, y yo ir a la radio en la noche madrileña con
tres cintas en la mano”. No había copias digitales, ni nubes, ni archivos
instantáneos. Había una cinta y una responsabilidad. “Las cintas eran cintas
físicas, eran cintas para colocar en el magnetofón, y las llevaba yo. Me
imaginaba, cuando iba andando, que de repente iba a cruzar una calle, se paraba
un coche, salían unos tíos, me zurraban y me quitaban las cintas”. Lo
cuenta hoy con distancia, pero reconoce lo que sintió entonces: “Estaba
acojonado”.
Después llegó Onda Cero. Y con ella otra de las historias
que Lucas recuerda con humor. “Me engañó Buruaga”, le confiesa a Diego
Fortea. Ernesto Sáenz de Buruaga le propuso incorporarse a la emisora
con un proyecto informativo. Lucas aceptó con una condición: no quería volver a
hacer las mañanas. “Digo, vale, pero no me pongas a hacer la mañana”. La
respuesta fue tranquilizadora: no sería la mañana. Hasta que Lucas descubrió
que “Al Día” comenzaba... de noche. ’Al día’ empezaba a las 5 de la
mañana. Igual él consideró que eso era noche porque no había salido el sol
todavía y dijo, pues mira, no te he engañado”.
Su etapa en Onda Cero le permitió coincidir, además, con otro de los grandes nombres de la radio: Luis del Olmo. Y Lucas sabe perfectamente lo que significó trabajar en la órbita de dos gigantes como él e Iñaki Gabilondo. “Siempre me fascinó de Iñaki Gabilondo su capacidad de contar historias sin mirar al papel” y de Luis del Olmo “Su capacidad para darle a los textos, a lo que él contaba, la medida justa, como diría el propio Iñaki, ‘la temperatura justa’”. Para Lucas, ambos fueron ‘magos’. Y trabajar con ellos fue ‘un privilegio’.

En sus tiempos del comienzo de "Más de uno", en Onda Cero, cuando Alsina se ocupó del primer tramo, que ahora ha abandonado, y Lucas asumía la parte del magacine (Fotografía Onda Cero)
2007: el regreso a RNE y una radio «libérrima»
En 2007 llegó uno de los capítulos fundamentales de su trayectoria: “En Días Como Hoy”, en Radio Nacional de España, su primera etapa en La Pública. “Fue una época única en la que la radio y televisión pública despertó a algo hasta entonces desconocido, que era la pluralidad y la libertad”. La dirección de Luis Fernández marcó, según Lucas, una forma de trabajar muy concreta. “La instrucción que nos dio siempre era la misma: en caso de duda, hace periodismo”. Y añade: “E hicimos periodismo”. Cuando llegaban las presiones, Luis Fernández las paraba. El resultado, sostiene, fue una radio pública que creció en audiencia y prestigio. “Fue una radio pública y una televisión pública que crecieron en número de espectadores, en número de oyentes y crecieron en prestigio”. Lucas reconoce que aquella etapa dejó una huella profunda: “Los profesionales que quedan de aquella época hace quince años en Radio Nacional y en Televisión Española recuerdan aquella época con mucho cariño y con mucha nostalgia”.
Una despedida que no era una despedidaEl 13 de julio de 2012 terminó “En Días Como Hoy”, en
RNE. Pero la despedida que los oyentes escucharon aquella mañana no era, en
realidad, la despedida que Lucas había preparado. “Yo no me estaba
despidiendo a los oyentes”, desvela. Minutos antes había recibido una
llamada. Araceli Palomeque, su mano derecha, le comunicó que el entonces
director de Radio Nacional, Manuel Ventero, quería verlo ‘sin falta’ al
terminar. Lucas sospechó. “Y ahí es cuando yo me doy cuenta de que ese ‘sin
falta’, eso que yo me temía, se iba a producir. Y entonces, cambié el final”. En
el despacho se confirmaron sus peores sospechas. Le ofrecieron hacer las
madrugadas. Lucas habló después con el presidente de la corporación y expresó
su opinión. “Le dije mi opinión. Lo que podía pasar, que estaban cometiendo
un error, y desgraciadamente se cumplieron mis vaticinios”. Y Juan Ramón Lucas es categórico: “La razón
para que yo saliera de la radio no era profesional. No era profesional. Era
directamente política”, zanjó. “Me dolió muchísimo”. De nada sirvió
la calidad del programa, el esfuerzo del equipo, los resultados en audiencia,
la recuperación de la credibilidad y el prestigio. Ventero actuó de comisario
político.
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| Tras su salida de Onda Cero, Lucas encontró en el pódcast un refugio. En la imagen surante la grabación con el humorista Leo Harlem, para su proyecto MiriaPods (Fotografía X) |
Hay una idea que Lucas repite y que probablemente explica
mejor que ninguna otra su manera de entender el medio. “La radio es un medio
muy caliente y muy vivo”, defiende. Los programas no están completamente
terminados cuando comienza la emisión. “Los programas se cuecen, se hornean,
crecen, se adornan, se avituallan en directo, en el momento”. Por eso un
guion no debe ser una cárcel, algo inamovible, porque el directo representa a
la vida misma. “Tú puedes tener un guion fantástico que, si la conversación,
el impulso, los diálogos y la música te van llamando por otro sitio, vas por
ese sitio”. Pero improvisar no significa improvisar sin preparación. Lucas
lo explica con una metáfora que utiliza con sus compañeros: “La mejor forma
de conseguir garantías de que una improvisación te vaya a salir bien es tener
un guion”. Y añade: “No te puedes tirar a la piscina sin agua. Luego
puedes nadar en la dirección que quieras, pero no te tires nunca a la piscina
sin agua”.
Casi 50 años después, el cuerpo se resiente
Ahora vuelve a madrugar en RNE. Vuelve a ponerse delante del
micrófono. Vuelve a sentir la presión y la responsabilidad de una mañana de
radio. Y reconoce que el cuerpo ya no responde igual. “Me divierto mucho, me
gusta mucho hacer radio, tengo un equipo, pero me canso. Noto mucho más el
desgaste físico. Me cuesta más llegar”, se confiesa. Pero hay algo que
compensa ese esfuerzo. “Cuando estás delante de un micrófono tienes un
compromiso con la gente que te está escuchando”. Y entonces vuelve a lo
esencial: “La radio no es solamente leer una noticia o contar un sucedido,
es emocionar, es conmover”.
-Aquí
puedes escuchar la entrevista completa en “Lo contó la radio”, en Onda Cero.
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