La radio que cuida: cuando escuchar puede ayudar a proteger nuestra salud mental
- El sacerdote, escritor y fundador de “Amigos del desierto”, sobrino del filósofo Eugenio D’Ors, es quien firma esta terapéutica entrega de diez sesiones de meditación en el programa “Tras la tormenta”, que dirige y presenta la periodista Cristina Hermoso de Mendoza, en Radio Nacional. D’Ors se ha convertido en faro vital para miles de personas -religiosas o no- a los dos lados del Atlántico. Sin duda, hablamos de uno de los grandes pensadores de nuestro tiempo. Ahora, de manera gratuita, los programas se encuentran al alcance de los oyentes de RNE, en este caso a través de su plataforma de pódcast ‘RNE Audio’
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| Pablo D'Ors junto a la directora del programa de RNE Cristina Hermoso de Mendoza en los estudios de la Casa de la Radio (Fotografías RNE) |
Las diez sesiones del curso de d’Ors permanecen disponibles en RTVE Play y en RNE Audio, convertidas en un contenido atemporal que puede recuperarse cuando el oyente lo necesite. Y quizá ahí esté la verdadera noticia: no tanto que RNE haya emitido un curso de meditación, sino que la radio pública está explorando hasta dónde puede llegar la capacidad de la radio para cuidar. Porque si una voz puede informar, emocionar, entretener, formar y acompañar, la pregunta siguiente resulta inevitable: ¿puede también ayudarnos a estar un poco mejor? La experiencia de Pablo d’Ors en “Tras la tormenta” sugiere que, al menos, la radio puede intentarlo
La radio pública como espacio de cuidado
El experimento tiene todavía mayor interés porque no procede
de una plataforma de bienestar, una aplicación de meditación o una iniciativa
comercial. Está en RNE, dentro de la misión de servicio público de RTVE.
“Tras la tormenta” nació en septiembre de 2023 y RTVE lo presenta
actualmente como un “Refugio sonoro de bienestar integral”, dedicado al
cuidado del cerebro, la mente, el corazón y el alma. El programa incorpora
contenidos relacionados con neurociencia, neurología, psicología, psiquiatría,
espiritualidad y cultura.
La propia Cristina Hermoso de Mendoza explica el propósito
desde una perspectiva inequívocamente vinculada al servicio público: “Ése es
mi mayor objetivo como trabajadora de la radio pública”. Su aspiración,
dice, es que el curso “ayude muchísimo a todo caminante tras su particular
tormenta”. Aquí aparece una pregunta que trasciende a “Tras la tormenta”:
¿puede la radio pública hacer algo más que proporcionar información y
entretenimiento?
La respuesta que ensaya RNE es afirmativa. Puede crear espacios para afrontar el duelo, hablar de salud mental, comprender las emociones, reflexionar sobre las relaciones humanas o, como en este caso, aprender a meditar. No pretende sustituir la atención sanitaria profesional. Pero sí puede ocupar ese territorio previo y complementario que tiene que ver con el acompañamiento, la prevención, el conocimiento de uno mismo y el bienestar emocional. Y la radio tiene, en este terreno, una ventaja extraordinaria: su herramienta fundamental es precisamente la voz humana.
“Este curso es bienvenido cuando uno tiene sed”
Pablo d’Ors introduce además una condición importante: nadie
debería sentirse obligado a meditar. “Este curso es bienvenido cuando uno tiene
sed, cuando uno está buscando... de nada sirve forzar”, sostiene. Es una
consideración especialmente interesante cuando se habla de medios de
comunicación. La radio no puede imponer el estado de ánimo del oyente. Puede
proponer, sugerir, acompañar. Pero la escucha siempre conserva una dimensión
voluntaria e íntima. Por eso la propuesta de d’Ors encaja de una manera
singular con el lenguaje radiofónico. No necesita grandes despliegues técnicos.
No necesita imágenes. No necesita siquiera que el oyente esté mirando una
pantalla. Necesita tiempo y escucha.
El curso comienza por la naturaleza y continúa por la
respiración, el cuerpo y la mente. Después se adentra en el inconsciente, las
pasiones, el mantra, el perdón, la unidad y, finalmente, la vida cotidiana.
Cada sesión incorpora explicaciones y ejercicios prácticos, incluidas
meditaciones guiadas. Es decir, no estamos simplemente ante un programa que
habla de meditación. La radio proporciona al oyente una experiencia de escucha
que puede practicar mientras la está escuchando.

El sacerdote, filósofo y escritor Pablo D'Ors, en los estudios de RNE
“Se acepta la confesionalidad y la no confesionalidad”
Otro elemento refuerza el interés de la propuesta: la
voluntad de abrirla a públicos diferentes. Pablo d’Ors es sacerdote, escritor y
fundador de la red de meditadores ‘Amigos del Desierto’, pero el curso
no está planteado como una catequesis. “En este curso que planteo se acepta
la confesionalidad y la no confesionalidad. Es una propuesta desde la apertura
y la aceptación”, afirma. La distinción es importante porque amplía el
concepto de servicio público. La espiritualidad aparece aquí como una dimensión
de la experiencia humana que puede ser abordada desde diferentes creencias o
desde ninguna. Y eso permite que la radio haga algo que forma parte de su
propia naturaleza histórica: entrar en conversación con públicos diferentes sin
necesidad de convertirlos en una audiencia homogénea.
“El gran obstáculo para meditar es no saber perdonar”
La octava sesión, dedicada al perdón, introduce quizá uno de los territorios más delicados del recorrido. RTVE resume la propuesta de d’Ors señalando que considera el no saber perdonar uno de los grandes obstáculos para meditar. El recorrido se detiene en las cuentas pendientes, las relaciones personales y las heridas familiares. Es precisamente ahí donde la radio recupera una de sus cualidades más antiguas: la capacidad de hablarle a una persona que está sola sin hacerle sentir necesariamente que está sola.

Cristina Hermoso de Mendoza y Eugenio D'Ors en la redacción de Programas de RNE en la Casa de la Radio
Una voz puede convertirse en compañía. Una conversación puede abrir una puerta. Una historia puede ayudar a poner nombre a algo que el oyente todavía no sabía expresar. Y una meditación guiada puede convertirse, para algunas personas, en un pequeño paréntesis dentro de una jornada acelerada. No es medicina. No pretende serlo. Pero sí puede formar parte de ese ecosistema de cuidado que rodea a las personas.
“Te va haciendo vivir desde lo más esencial”
La propuesta de Pablo d’Ors plantea, en último término, una
paradoja para la radio contemporánea. Mientras buena parte del ecosistema
audiovisual compite por captar cada segundo de atención, “Tras la tormenta”
propone justamente lo contrario: devolverle al oyente su propia atención. La
radio, que durante décadas ha sido sinónimo de compañía, vuelve así a una de
sus esencias. Pero lo hace desde un territorio nuevo: no solamente acompañar al
oyente mientras hace otras cosas, sino acompañarle mientras se encuentra
consigo mismo.
Las diez sesiones del curso de d’Ors permanecen disponibles
en RTVE Play y en RNE Audio, convertidas en un contenido atemporal que puede
recuperarse cuando el oyente lo necesite. Y quizá ahí esté la verdadera noticia:
no tanto que RNE haya emitido un curso de meditación, sino que la radio pública
está explorando hasta dónde puede llegar la capacidad de la radio para cuidar. Porque
si una voz puede informar, emocionar, entretener, formar y acompañar, la
pregunta siguiente resulta inevitable: ¿puede también ayudarnos a estar un poco
mejor? La experiencia de Pablo d’Ors en “Tras la tormenta” sugiere que,
al menos, la radio puede intentarlo.
-Aquí puedes acceder a los 10 pódcast que forman parte de este curso en RNE.
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