Obituario Óscar Bosetti (1955-2026)
- No es fácil digerir el adiós a un amigo, y colega, cuando se va antes de tiempo, obligado por la crueldad de una enfermedad que nos arrebata cariños sin consideración. El profesor argentino Óscar Bosetti era no solo una voz prestigiosa, referente, en el ámbito de la radio y el audio; sino, ante todo, una bellísima persona, cercana, diligente, cuidadosa, atenta y exquisita en el trato. Su bonhomía era proverbial y el mayor regalo que nos hacía a sus amigos. Decirle adiós, a miles de kilómetros de distancia, no es menos doloroso que quien tenía la suerte de tratarlo más cerca, porque se hacía querer
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| Óscar Bosetti, en una imagen reciente, de la Escuela ETER, editada y modificada gracias a la IA (Chat GPT) |
"Como Florencia Torres, sus exalumnos siempre supieron valorar los conocimientos que les transmitió Óscar Bosetti. Pero no solo destacaban de él su profundo conocimiento de la materia, el dominio de los secretos de la radio y de su evolución, el audio; sino también sus exquisitas formas, su cercanía y su proverbial afabilidad, que les invitaba a seguir aprendiendo con él fuera de las aulas, donde siempre estaba dispuesto a seguir aportando. Su bonhomía era una marca de su personalidad. Puedo dar fe de que fue de las más apreciadas por quien este obituario escribe. Ojalá no hubiera tenido que escribirlo"
Con ese bagaje privilegiado de un enamorado de la radio, que
tuvo la fortuna de hacerla, se acercó a la universidad y en ella siguió
fomentando el conocimiento y el estudio del medio por el que se había sentido
atraído desde su juventud. En la Universidad Nacional de Entre Ríos, fue
docente durante 36 años en la carrera de Comunicación Social de la Facultad de
Ciencias de la Educación, donde estuvo a cargo de las cátedras vinculadas al
Área de Audio, Periodismo Político y Producción Periodística hasta su
jubilación a finales de 2025.
Pero, como Florencia Torres, el maestro Bosetti, dejó
también alumnos agradecidos, y bien formados, en la Universidad de Buenos
Aires, donde realizó sus estudios de licenciatura, y donde se convirtió, por
méritos reconocidos, en profesor titular del ‘Taller de Radio’
en la carrera de Ciencias de la Comunicación (Facultad de Ciencias Sociales).
En esta universidad llegó a ser nombrado Subsecretario de Medios. Pero de lo que
más orgulloso se sintió siempre, por propia confesión, fue de poner en marcha
Radio UBA (Universidad de Buenos Aires). Por si fuera poco, también pudieron
disfrutarle los alumnos de tres centros académicos más: la Universidad Nacional
de Quilmes, donde llegó a ser considerado un pilar fundamental de la enseñanza
radiofónica de esta institución; la Escuela Terciaria de Estudios Radiofónicos,
ETER, y la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES).
Como Florencia Torres, sus exalumnos siempre supieron
valorar los conocimientos que les transmitió Óscar Bosetti. Pero no solo
destacaban de él su profundo conocimiento de la materia, el dominio de los
secretos de la radio y de su evolución, el audio; sino también sus exquisitas
formas, su cercanía y su proverbial afabilidad, que les invitaba a seguir
aprendiendo con él fuera de las aulas, donde siempre estaba dispuesto a seguir
aportando. Su bonhomía era una marca de su personalidad. Puedo dar fe de que
fue de las más apreciadas condiciones por quien este obituario escribe. Ojalá no hubiera
tenido que escribirlo nunca.
Abrazábamos juntos un proyecto que ya no podrá ver la luz: un libro conjunto escrito a cuatro manos entre Óscar y yo. La idea, por supuesto, surgió de su inagotable ímpetu: “¿Por qué no, Gorka?”, me insistía, y fue fácil aceptar su invitación, porque te contagiaba entusiasmo por todo lo que hacía. Se puso a perfilar los contenidos, y el reparto de trabajo, y cada conversación, vía WhatsApp, era más apasionante que la anterior. El libro nunca tomó forma, porque nos quedamos en los preámbulos, en las intenciones prácticamente, pero el breve e intenso camino recorrido juntos mereció la pena, y para mí constituyó un auténtico regalo, imborrable.
"Abrazábamos juntos un proyecto que ya no podrá ver la luz: un libro conjunto escrito a cuatro manos entre Óscar y yo. La idea, por supuesto, surgió de su inagotable ímpetu: “¿Por qué no, Gorka?”, me insistía, y fue fácil aceptar su invitación, porque te contagiaba entusiasmo por todo lo que hacía. Se puso a perfilar los contenidos, y el reparto de trabajo, y cada conversación, vía WhatsApp, era más apasionante que la anterior. El libro nunca tomó forma, porque nos quedamos en los preámbulos, en las intenciones prácticamente, pero el breve e intenso camino recorrido juntos mereció la pena, y para mí constituyó un auténtico regalo, imborrable"
Su afán por descifrar la radio del siglo XXI, frente a la
heredada del XX, fue incombustible. A ello se dedicó en los últimos años de su
ejercicio profesional, antes de jubilarse en 2025, tan solo un año antes de su
muerte. Toda una vida trabajando, literalmente. Y, para cuando le llega el
descanso, su reloj vital se interrumpe abruptamente. Y con su muerte nos deja
huérfanos de su entusiasmo, de su vitalidad y de su impulso. Al fondo, siempre
la radio, con preguntas inteligentes a flor de piel, que buscaban respuestas y,
al mismo tiempo, planteaban retos a quienes las recibíamos. Ya no habrá más
preguntas, Óscar. Pero te seguiremos respondiendo.
Por eso, precisamente, el también profesor Horacio Barrios
destaca en su Facebook la extraordinaria habilidad de Óscar Bosetti para
hacerse preguntas: “Porque
Bosetti no fue solamente un historiador de la radio argentina, fue uno de esos
hombres que dedicaron buena parte de su vida a intentar comprender por qué la
radio consiguió instalarse tan profundamente en nuestra cultura y por qué, a
pesar de cada revolución tecnológica que anunció su desaparición, siguió
estando allí”.
Cuando recibí la noticia de su fallecimiento, realicé un
ejercicio que derrumba anímicamente a cualquiera: rescatar su cuenta de
Whatsapp y repasar las conversaciones mantenidas, incluida la más que difícil reescucha de las notas de audio intercambiadas, que cobran un sentido diferente, triste. Concluyo este obituario con un
par de frases entresacadas de un rápido vistazo: “Cuando una pieza sonora o
audiovisual transgrede las convenciones que marcan los relojes o los
cronómetros, estamos ante una pieza para atender tanto por su forma como por su
contenido”. Aquí trataba de expresar cómo le encantaba quedarse ‘atrapado’
por un audio, un programa de radio, que se atrevía a transgredir los
convencionalismos, pero el resultado justificaba la aparente infracción.
Pero quiero concluir con otra reflexión de Óscar Bosetti, referida al período que nos toca vivir, tan convulso. “Sostengo que estamos en un tiempo de cambios constantes que nos desafían diariamente e invitan a profundizar en cada temática que se nos cruza para no hablar superficialmente”. ¡Qué gran verdad me regaló! La superficialidad es la palabra maldita en este siglo XXI, una palabra que se extiende peligrosamente en cada esquina a la que nos aproximamos (y en las redes sociales). Concluía su último WhatsApp con su proverbial ánimo y exquisita educación. Con él concluyo: “Viaja este abrazote porteño desde las orillas del Río de la Plata”. Gracias siempre, Óscar. Sigue haciendo radio allá donde estés...
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