“La Sociedad General de Autores de España mueve ficha”, por Margot Martín
- La autora de esta reflexión habla desde su experiencia personal, como poseedora de una licencia de la SGAE para producir sus pódcast de “El Recuento”, que utilizan música comercial. Su queja va encaminada a que la SGAE no es la única sociedad de gestión de derechos. De haber solo una, bastaría con pagar una única tarifa y el problema quedaría resuelto. Pero SGAE solo representa los intereses de los autores. Hay otras dos sociedades que gestionan los derechos de los intérpretes y los de las grabaciones (fonográficos), AGEDI y AIE, que también se llevan su parte de la obra musical. De momento, solo ha movido ficha la SGAE. Las otras dos sociedades gestoras de derechos no se han tomado en serio el pódcast, y llevamos unos cuantos años...
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| Cualquier emisión que utilice música comercial, registrada en autores, debe satisfacer los correspondientes derechos (imagen creada por IA, Chat GPT) |
El movimiento de la SGAE, al hacer públicas, en "Estación Pódcast", sus nuevas tarifas orientadas a su utilización en formato pódcast, ha vuelto a poner de actualidad una realidad que no termina de aclararse, y que impide desarrollar el podcasting especializado en música o, simplemente, la incorporación de música comercial. Sin embargo, SGAE solo representa a una de las tres sociedades de gestión de derechos. Mientras existe esta confusión y descoordinación, la víctima es el podcasting, que no puede dedicarse, por ejemplo, a comentar música. Solo la radio musical puede segmentar sus contenidos en pódcast, aunque ahora solo quedarían cubiertos durante solo noventa días
-Cuando todo esto entre en funcionamiento (porque aún
falta), las tarifas tendrán un nombre y unas características más acordes con la
realidad del podcast.
Para explicarlo, me pongo como ejemplo: yo ahora pago
tarifa de “webcasting”, porque es lo que, a día de hoy, hay más parecido a un pódcast
en las opciones de la SGAE.
-En ese nuevo marco tarifario habrá opciones más amplias y
más económicas que las actuales. Se incluye el podcasting amateur.
Las tarifas actuales dependen de lo que llaman ‘número de
visitas’—o sea, reproducciones— de si es comercial o no y del porcentaje de
música utilizada.
-En resumen: las nuevas tarifas se acercan mucho más a la
realidad del pódcast. Pero el problema sigue lejos de estar resuelto. Ni mucho
menos. Las patas de este banco del uso de la música en los pódcast son tres (gráfico
1). Las nuevas tarifas de la SGAE sí reflejan mejor la realidad del pódcast.
Pero eso no resuelve todos los problemas.
Antes de este anuncio en “Estación Podcast” ya se
podía obtener una licencia a la SGAE (con otra denominación). Pero el problema
sigue siendo que los detectores, por ejemplo, de Spotify, siguen activándose al
localizar música comercial, y la licencia de la SGAE no cubre las otras dos
patas del banco.
Vamos por partes.
Sobre una obra musical hay tres tipos de derechos:
- Los
de autor, que son los que cubre la licencia de la SGAE.
- Los
de los intérpretes.
- Los
fonográficos.
Y es aquí donde entran las entidades de gestión colectiva,
para evitar que tengamos que ir negociando uno por uno.
EJEMPLO: Para no tener que ir negociando uno por uno con
los autores de las canciones, pagamos una licencia a una entidad de gestión
colectiva: la SGAE. La SGAE gestiona esos derechos de autor (solo los de
autor), recauda en su nombre y luego reparte los ingresos en función del uso de
las obras musicales.
Para las otras dos patas del banco musical (los derechos de los intérpretes y los fonográficos) también existen entidades de gestión colectiva: AGEDI y AIE. Pero, a día de hoy, estas entidades no gestionan el uso de música en pódcast. Sí gestionan la radio a la carta, pero no los programas (pódcast) que no hayan sido emitidos previamente.
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| El gráfico que explica que SGAE es solo una sociedad de gestión de derechos, y no representa a todo el sector (Infografía creada por IA, sobre un boceto de Margot Martín, gracias a Chat GPT) |
Eso significa que tenemos que ir negociando una por una con cada discográfica y con cada propietario de cada grabación. Y os aseguro que no es fácil y que los precios que piden son desorbitados para un podcast amateur. Muchísimo.
Así que, a día de hoy, hacer un pódcast musical —o utilizar
música comercial en un pódcast— sigue siendo muy complicado.
Cuando entregué el informe sobre cómo se invirtió la ayuda
para pódcast que nos concedió el Ministerio de Cultura, incluí toda esta
información con la esperanza de que llegara a quienes sí pueden hacer algo.
Espero que así sea.
Y me quedo expectante por conocer qué consigue la SGAE
negociando con plataformas de streaming como Spotify o Amazon, en nombre
del sector del pódcast.
Pero ojo: el verdadero abismo sigue estando en el tejado de
las discográficas.
Sobre la autora:
Margot Martín del Castillo es periodista, podcaster,
copywriter y formadora especializada en comunicación sonora y creación de
contenidos digitales. Licenciada en Ciencias de la Información por la
Universidad Complutense de Madrid y con un Máster de Radio, ha desarrollado una
extensa trayectoria profesional vinculada al medio radiofónico y al audio
digital. Actualmente dirige su propio proyecto, “El Recuento”, desde el
que produce pódcast, imparte formación y asesora a empresas e instituciones.
Tras más de dieciséis años en Onda Madrid y experiencias en RNE, Radio Marca y
otros medios, ha trasladado su experiencia narrativa al universo del
podcasting. Su trabajo se caracteriza por la pasión por contar historias a
través del sonido y por impulsar el uso del audio como herramienta de
comunicación y divulgación.

