Con la vista puesta en septiembre, y esperando el EGM
- El paisaje radiofónico nacional ha experimentado en las últimas semanas unos cambios inesperados, de una enorme trascendencia
- La renuncia de Àngels Barceló ha hecho saltar las alarmas y su despedida ha dejado entrever un cambio de rumbo ideológico de la SER, que no se va a producir
- Mientras, Onda Cero ha logrado mantener a Carlos Alsina en las mañanas, aunque, por decisión propia, ha abandonado conscientemente el estrellato del prime time por la presión informativa y la previsibilidad del relato político y se queda en el magacine, para hacer la radio que le gusta
- En RNE están más de salida que otra cosa, viendo cómo se agota la Legislatura y los proyectos a corto o medio plazo se encuentran con el muro de la política de siempre y la previsión de cambio de ciclo
- COPE mantiene todas sus figuras y comunicadores. La novedad de la cadena de los obispos es que no hay novedad, y se han ocupado de airearlo, en un contexto especialmente alterado por los últimos acontecimientos vividos en el sector
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| La temporada 26-27 llega cargada de interés por los nuevos corredores que se van a enfrentar en la carrera (Imagen creada por IA, gracias a Chat GPT) |
La actualidad relacionada con la tormenta de la SER no paraba aquí. A las pocas horas de marcharse Àngels Barceló, la dirección de la cadena generalista de PRISA cesaba al director de informativos, Guillermo Rodríguez, llegado a Gran Vía en 2021 de la mano de Montserrat Domínguez, que asumió la dirección de Contenidos, en un movimiento absolutamente coherente con la decisión del grupo de controlar más la línea editorial posicionando la cadena no como una radio progubernamental, sino de tendencia centro izquierda, independiente y, por qué no, crítica con el Gobierno de Pedro Sánchez, asediado por una docena de sumarios judiciales de alto voltaje, y conscientes de que el país atraviesa un ciclo político claramente agotado.
Todo parece indicar que el foco está puesto más en septiembre, en el comienzo de la nueva temporada, que en el final de la vieja... No hay duda de que Aimar Bretos, José Luis Sastre, Rafa Latorre, Carlos Alsina y Marta García Aller están pensando más en ese horizonte que en sus actuales compromisos. La responsabilidad es mayúscula. Y todos los citados están ya pensando en la estructura de sus programas y en la selección de sus colaboradores. Paso a paso, una nueva generación de periodistas, en la frontera de la cuarentena, va ocupando puestos hasta ahora en manos de boomers, inevitablemente más cerca de la retirada, y con un presente casi amortizado. Lo mismo que les pasa a los oyentes mayoritarios de la radio en España
En Onda Cero, Alsina dimitía
Si esto pasaba en la SER, en realidad sigue pasando, porque
la acción continúa y se siguen recomponiendo las piezas en Gran Vía 32 de cara
a la próxima temporada; en Onda Cero, su comunicador estrella, Carlos Alsina,
director del matinal “Más de Uno”, buque insignia del prime time
de la cadena verde de Atresmedia Radio, presentó su renuncia a la dirección
general en marzo pasado. Siendo como es de educado, el periodista madrileño
reconoció, tal y como recogía Iñako Díaz-Guerra en ElMundo.es, que
estaba “hasta
los cojones de madrugar y de trabajar”. Se puede decir más alto, pero
no más claro. El caso es que Alsina se lo pensó y dijo: “yo me bajo del carro
en julio”. Pero Ramón Osorio, el jefe, después de sufrir el shock
inicial de que su principal activo abandonaba el barco, le tentó con un
caramelo al que Alsina no podía renunciar: la retirada más tranquila y feliz
que podía imaginar: desprenderse de la presión informativa, olvidarse de los inhumanos
madrugones y también de las entrevistas políticas, tan poco gratificantes y
edificantes.
A partir de la próxima temporada 26-27, el programa “Más
de uno” vuelve a partirse en dos, como ya ocurrió en 2015, cuando nació el
programa de la mano del propio Alsina, que subía de "La Brújula", y Juan Ramón Lucas al frente del magacine. En septiembre se invierten los papeles. El madrileño pasa a
ocuparse del tramo de 10 a 12:20 horas de la mañana, donde será más feliz
haciendo una radio más libre, más creativa y original, sin condicionantes ni
lastres en forma de politiqueo, que han terminado por cansarle. Para ocuparse
del primer tramo, del político, del informativo, sube Rafa Latorre
después de rodarse en “La Brújula”, con un posicionamiento más antisanchista,
a juzgar por sus entradillas y columnas (El Gallo Latorre), y llega al
rescate de la parrilla Marta García Aller para incorporar nuevos bríos
al informativo nocturno. En principio, salvo que nos den más sustos, seguirán Jaime
Cantizano en las tardes con “Por fin” y Julia Otero los fines
de semana, con su programa “Julia en la Onda”.
Alsina, la radio creativa que está por venir
No ha sido suficientemente analizado el comportamiento de
Alsina en Onda Cero. No es nada habitual renunciar al estrellato, a la
influencia, al sermón matinal, y refugiarse en lo que hasta ahora se
conocía como el ‘jiji-jaja’, la parte más bobalicona e intrascendente de
la radio de las mañanas. Y es exactamente lo que ha elegido Carlos Alsina. No
olvidemos que lo primero que eligió fue marcharse, dejarlo todo e irse a su
casa, al campo. El periodista madrileño ha preferido perder su ‘prestigio
informativo’, como ‘líder espiritual’ de la radio mitinera, ha preferido alejarse
de los trendings topics de sus entrevistas políticas a cara de perro (¡pero
con una sonrisa!), para ocuparse del tramo donde la radio es más libre, donde
puedes crear formatos, donde puedes moldear la radio más allá de los contenidos
previsibles que marca una actualidad cada vez más enfermiza. Y eso le honra.
Alsina va en la línea de una nueva sociedad española,
diferente a la anterior, cegada por la ambición hasta el punto de relegar a los
hijos por mantener el liderazgo profesional, que ha dado un giro de 180 grados
y ha priorizado su vida personal. Una encuesta
de Infojobs, recogida por el diario El País, anuncia que “Aumenta
el desinterés por promocionar en el trabajo debido a la mayor dedicación y
presión y al escaso incentivo económico”. Y es que seis de cada diez
trabajadores en nuestro país ya no aspiran a subir en la empresa: un 19% no quiere más responsabilidades y un 38%
directamente no tiene interés en ascender. Las tornas han cambiado: los
jóvenes, y los no tan jóvenes, no aceptan ya que el trabajo perjudique su
calidad de vida o incluso que, dada su intensidad, tan absorbente, resulte
incompatible con la vida personal. Carlos Alsina va en esta línea. A estas
alturas, se ha ganado lo que ha elegido: hacer lo que le gusta, radio, con
absoluta libertad. Y auguro páginas extraordinarias en su tramo de “Más de
uno”.
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| En el fondo, el lenguaje es el mismo, lo que cambia es la mirada y la forma de contar la realidad que nos circunda (Imagen generada por IA, gracias a Chat GPT) |
En RNE las cosas empiezan a ralentizarse, porque ven cada
vez más cerca el final de la Legislatura y sus directivos saben, con certeza,
que el nuevo gobierno surgido de las urnas, si atendemos a las encuestas, será de
signo contrario al actual, lo que les obligará a meter sus cosas en cajas y
marcharse por donde vinieron. Este es el juego perverso de la Corporación, y también de
la radio pública. Por eso los contratos de los comunicadores son cortos, en
previsión de que la legislatura culmine en 2027, como está previsto, si es que
no se adelanta, como pretenden y presionan algunas fuerzas políticas.
No ha sido suficientemente analizado el comportamiento de Alsina en Onda Cero. No es nada habitual renunciar al estrellato, a la influencia, y refugiarse en lo que hasta ahora se conocía como el ‘jiji-jaja’, la parte más bobalicona e intrascendente de la radio de las mañanas. Y es exactamente lo que ha elegido Carlos Alsina. No olvidemos que lo primero que eligió fue marcharse, dejarlo todo e irse a su casa, al campo. El periodista madrileño ha preferido perder su ‘prestigio informativo’, como ‘líder espiritual’ de la radio mitinera, ha preferido alejarse de los trendings topics de sus entrevistas políticas a cara de perro (¡pero con una sonrisa!) para ocuparse del tramo donde la radio es más libre, donde puedes crear formatos, donde puedes moldear la radio más allá de los contenidos previsibles que marca una actualidad cada vez más enfermiza. Y eso le honra
Juan Ramón Lucas firmó por dos temporadas. Está a punto de
concluir la primera, en julio. Y en septiembre regresará a “Las Mañanas de
RNE”, si nada lo impide. Confiemos en que no le ocurra como en 2012, cuando
Manuel Ventero le echó con muy poca consideración, pese a sus magníficos
resultados de audiencia, porque era, pensaba, más rojo que el color corporativo
de RNE. La realidad le demostró que Juanra Lucas es, ante todo, un profesional
honesto, que ha trabajado, con éxito, en Radio El País, donde empezó, en la
SER, en Onda Cero y en RNE, sin ningún problema de incompatibilidad con la
línea ideológica de sus diferentes empresas. Una apuesta seria y segura.
Sí sabemos, de RNE, que
la próxima temporada hay una vacante en “24 Horas”, el informativo
nocturno, tras la dimisión de la sólida periodista Rosa María Molló,
cuyas razones no han trascendido. Como oyente, yo sí he percibido su
incomodidad ante el micrófono, lo que demuestra que los lenguajes de la
televisión y la radio no coinciden al cien por cien. Cada uno posee sus
peculiaridades. Algo parecido les ha ocurrido a David Cantero y Marta
Solano en las tardes de la radio pública. Ambos periodistas, con bagaje más
televisivo que radiofónico, se han esforzado por adaptarse a las singularidades
del medio, aunque son conscientes de que en RNE están de paso, no solo por la
dependencia perversa de la Corporación respecto del partido político que ocupa
La Moncloa, sino también porque lo que dominan a la perfección es la televisión
-su destino natural-, y la radio requiere un esfuerzo que no les compensa ante su incierto futuro.
COPE, todos en sus puestos
En el caso de COPE, la cadena de los obispos se apresuró, en
este contexto de tormenta de estrellas y cadenas, a comunicar que ellos no
cambiaban nada, y que, a partir de septiembre, volverían los programas y
comunicadores habituales, empezando por Carlos Herrera, en “Herrera
en COPE”, en formato ‘triunvirato’, rodeado de Jorge (‘Gorge’)
Bustos y su hijo Alberto Herrera. Pilar García de la Granja, Pilar
García Muñiz y Ángel Expósito seguirán conformando su “equipo habitual”. La novedad,
pues, de cara a la próxima temporada de COPE es que no hay novedad.
Las ofertas y oportunidades del mercado
Se está montando, precisamente, una nueva televisión, y
necesitará caras famosas para atraer público. La tendencia ideológica, creo que,
a estas alturas, es de sobra conocida: centro izquierda. El
periodista Fernando Varela adelanta en el digital Infolibre que “ya mira a las
estrellas de RTVE”. En el hipotético caso de que gane el PP las
próximas elecciones es más que probable que rostros como los de Silvia
Intxaurrondo, Javier Ruiz o Jesús Cintora, entre otros, salgan
de RTVE y estén ‘disponibles’ para estudiar otras ofertas. La de este nuevo
canal, que lidera Andrés Varela, con el 25 por ciento de participación
en el accionariado, podría ser una de las más atractivas. Detrás está también José
Miguel Contreras, fundador de Globomedia, uno de los
artífices de La Sexta y principal accionista de infoLibre y exdirector
de Contenidos de PRISA Media, despedido por el actual presidente del grupo Joseph
Oughourlian, por presionar para que esta compañía liderara la puesta en
marcha de un nuevo canal de televisión, al que muchos bautizaron como ‘Tele
Pedro’, en alusión a su afinidad ideológica con Pedro Sánchez.
La elección de Àngels Barceló
Àngels Barceló cumplirá 63 años en septiembre. Está próxima a la jubilación. Podría regresar a su Barcelona natal y recuperar su vida personal. O podría decidir continuar en activo los años que considere, atendiendo a ofertas que se le puedan presentar. Las redes sociales la situaban en los destinos más inverosímiles. No me gusta jugar a las quinielas. Lo considero una falta de respeto para el profesional. Otra cuestión es observar las oportunidades. Atendiendo al sentido común, la oferta que pudiera lanzarle RNE para ocuparse de “24 Horas”, donde estoy seguro haría un gran papel, carece de futuro, por las razones que he expuesto. Lo mismo le ocurre a TVE como destino. Es incierto, y con fecha de caducidad. Igual de incierto es el nuevo canal que se prepara para la TDT, y que empezará a emitir, según Infolibre, que maneja buenas fuentes, “antes de otoño”. De momento, parece que hay dinero detrás. ¿Hasta cuándo aguantará? Permanezcan atentos a sus pantallas.
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| Los cuatro micrófonos de las cuatro grandes cadenas nacionales en un estudio de radio. Esperamos mucho de ellas (Imagen creada por IA, gracias a Chat GPT) |
Todo parece indicar que el foco está puesto más en
septiembre, en el comienzo de la nueva temporada, que en el final de la
vieja... No hay duda de que Aimar Bretos, José Luis Sastre, Rafa Latorre,
Carlos Alsina y Marta García Aller están pensando más en ese horizonte que en
sus actuales compromisos. La responsabilidad es mayúscula. Y todos los citados
están ya pensando en la estructura de sus programas y en la selección de sus
colaboradores. Paso a paso, una nueva generación de periodistas, en la frontera
de la cuarentena, van ocupando puestos hasta ahora en manos de boomers, inevitablemente
más cerca de la retirada, y con un presente (casi) amortizado. Lo mismo que les
pasa a los oyentes mayoritarios de la radio en España.
Nos queda el último EGM de la temporada: de infarto
Nos queda un capítulo del culebrón antes de irnos de
vacaciones, y de abrir la programación de verano, como manda la tradición: la
publicación de la segunda ola del EGM de 2026. Como comentaba en mi anterior
post, las expectativas son enormes. El
programa líder de COPE, “Herrera en COPE”, se quedó a 107.000 oyentes de
distancia del “Hoy por hoy” de la SER. O sea, Herrera respecto de Barceló.
Si la tendencia al alza de COPE y a la baja de la SER se repiten, podría haber
sorpasso, lo que constituiría un hito en la historia de la radiodifusión en
España, y un puyazo para la retirada de Àngels Barceló. Si la distancia entre
ambos programas aumenta a favor de la SER, se mantendrá el statu quo, y la
salida de la periodista catalana será más tranquila y robusta en sus resultados. El desenlace, el martes
próximo, no queda nada para el colofón de este folletín.
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